Bienvenidos a la casa del pulp

Hace mucho tiempo quería explorar otro tipo de trabajo escrito, en este caso la narrativa que ya en mi blog Angry Antihero ha hecho su par de apariciones con más o menos éxito. La casa del pulp pretende ser una ventana para cuentos e historias de horror, misterio o fantasía, algunos escritos por mi y más adelante si alguno de mis lectores y amigos se animan, por escritores invitados que por supuesto aparecerán con su respectivo crédito. Además estoy buscando un buen ilustrador o ilustradores que me ayuden en la parte gráfica de los cuentos, sería un trabajo ad honorem y cuando puedan pero si hay algún interesado se pueden comunicar a mi correo frankcastle2287@hotmail.com o a través de mi cuenta en facebook. Ya hay una historia en progreso y la primera parte lista para publicarse en éste blog, solo faltaría lo del ilustrador pero ahí vamos, poco a poco. Vamos a ver como va esto y espero tenerlos a todos ustedes leyendo y agradeceré los comentarios y críticas.

La pollera negra

Era una noche como cualquier otra, un hombre caminaba en dirección a su casa, estaba borracho y acababa de salir de un baile típico. Dicen que Azuero es tierra de brujas, pero eso no le robaba la calma a este hombre cuyo estado etílico lo hacía el más valiente de la región. Las estrellas brillaban con intensidad dada la falta de luminarias, la luna en lo alto le daba al campo una sensación de paz inigualable. A medida que iba caminando, o tambaleándose más bien, se iba acercando al cementerio. Al llegar al camposanto se detiene, algo lo distrae del camino.

Lo que sus ojos vieron fue algo increíble, era una hermosa mujer con una pollera negra de lujo con bordados rojos, brillantes tembleques y sus cadenas chatas con demás joyería. Una especie de luz la iluminaba, el valiente hombre sin pensar en nada malo se detuvo para empezar a cortejar a esta dama, dando tumbos el hombre se fue acercando cada vez más a la mujer que bailaba suavemente extendiendo su pollera y tarareando una alegre canción.

Mientras el hombre seguía a esta extraña mujer, él no se percataba que se adentraba cada vez más en el camposanto, tampoco se daba cuenta de la gélida brisa y el olor a muerte que ahí se percibía. Así tan coqueta y hermosa, la empollerada lo sedujo hasta llegar a un hermoso mausoleo justo en el centro del cementerio, ahí ella detuvo su baile y permitió al hombre acercarse encontrándose cara a cara con la mujer.

—Jo tu si estás galana ¿Por qué no vienes conmigo a mi ranchito y lo pasamos bien?

—No es necesario que vayamos a tu ranchito —dijo ella—. Todo lo que quieras hacer lo podemos hacer aquí.

El hombre entonces la agarró por la cintura y comenzó a besar su cuello con locura, ella gemía como si estuviera dando su aprobación a cada movimiento que él hacía. Cuando le tocó a él la ronda de besos el hombre notó que esta mujer tenía más fuerza de lo normal, entre más lo besaba más fuerte lo agarraba y comenzó a sentir que lo lastimaba. Trató de quitársela de encima pero no podía, ella lo tenía agarrado como si fuera una pitón a punto de devorar a su presa. De repente sus besos se convirtieron en dolorosos chupetones, el hombre se quejaba pero ella no lo soltaba. Fue entonces cuando se le ocurrió rezar un padrenuestro ya que era lo más lógico, estaba en presencia de una bruja. Esto no hizo más que provocar la ira de la mujer que súbitamente lo mordió en el cuello y empezó a succionar su sangre, el hombre sentía como la vida se le iba literalmente y como con fuerza ella lo agarraba hasta que se quedó sin aliento.

Eran las seis de la mañana, el hombre va caminando por la carretera con la mano en el cuello sangrante sintiendo una gran debilidad, un carro pasa justo al lado de él y se detiene.

—¿Justo estás bien? Yo ya te hacía en la casa ¿Te pasa algo? —dice el conductor muy preocupado, luego se da cuenta que sale sangre del cuello del hombre—. Ven acá vamos al hospital.

Justo se sube en el auto como puede y se van al hospital, ahí lo atienden rápidamente para parar el sangrado. Se dan cuenta de que ha perdido mucha sangre y comienzan las gestiones para conseguirla, sin embargo hay algo raro en este caso. Tiene dos huecos en el cuello, dos círculos rojos y alrededor de los mismos una ligera hinchazón de color blanco. El doctor le pregunta a Justo si fue atacado por algún animal, el hombre empieza a recordar y se da cuenta de que lo que vivió no fue una pesadilla. Con la lengua enredada por el terror empieza a contar todo lo que le pasó en el cementerio, el doctor nota el olor a alcohol del hombre y no da crédito a lo que dice, sin embargo lo que le inquieta son esas dos grandes marcas en el cuello, algo nunca antes visto en sus más de diez años de carrera como médico.

Han pasado tres noches desde el incidente con Justo, está acostado en su cama y al abrir los ojos se levanta con una sed incontrolable. Toma la jarra de agua que hay al lado de la cama y se la bebe toda, la sed no cesa y ahora el hombre agarra el garrafón de agua que está afuera, lo saca de la máquina expendedora y se la tira encima bebiendo una gran cantidad del líquido. Sin embargo su sed no queda saciada y sigue buscando con que aplacarla.

Se siente mal, ansioso; y cada paso que da le pesa hasta el alma.  Se mete en el baño y lo que ve en el espejo le causa un gran horror. Su piel que era blanca ahora es gris con venas verdes que surcan todo su rostro, sus ojos están rojos y la esclerótica amarilla. Se ve demacrado y marchito, nada queda de aquel hombre fuerte de campo que jamás se perdía una junta de embarra o un baile típico, se siente acabado y su sed desesperante no disminuye, al contrario, le hace sentir fuertes punzadas en el estómago.

Al salir del baño se encuentra con una enfermera que viéndolo en tan deplorable estado, intenta llevarlo a su habitación. El hombre se resiste y empieza a forcejear con la enfermera que pide ayuda. Otros técnicos de enfermería van al rescate de la mujer cuando súbitamente Justo agarra a uno de los enfermeros y le arranca la yugular de una dentellada bebiendo así una gran cantidad de sangre. Los demás técnicos tratan de someterlo pero es inútil, su fortaleza es muy grande y sin esfuerzo derriba a todos los enfermeros y sale corriendo.

Por los pasillos del hospital una gran algarabía se ha desatado, varios técnicos de enfermería persiguen a Justo que sin detenerse ya ha llegado a las afueras del hospital. Mientras tanto el enfermero mordido es atendido con rapidez para detener el sangrado pero la herida es tan brutal que muere en los brazos de una de las enfermeras.

En ese momento llega la policía y han activado ya un operativo para encontrar a Justo, el hombre corre rápidamente hasta el cementerio y busca el mausoleo donde encontró a la mujer. Al llegar no encuentra a nadie solo el mausoleo abierto, el hombre entra y ve un sepulcro bellamente esculpido. La tapa se empieza a mover y una mano huesuda empieza a salir de la tumba y corre la lápida suavemente. Justo se queda ahí mirando con horror como la mujer vestida con la pollera sale del sarcófago y con sus caninos afilados le regala una aterradora sonrisa.

—¿Qué fue lo que me hiciste? ¡Acabo de matar a un hombre allá atrás!

—Tranquilízate, solo está comenzando. Pronto tú y yo estaremos cazando para toda la eternidad. —dice la mujer flotando hacia Justo con los ojos rojos y al esclerótica amarillenta.

La mujer vestida con su pollera y el cabello negro cayendo sobre sus hombros le da un beso en los labios a Justo. El sabor de sus besos es repulsivo y el hombre trata de quitársela de encima, ella retrocede y ríe.

—Pronto el sabor de la sangre será tan dulce que no te podrás resistir. Tu sed se calmó cuando le arrancaste la yugular a ese hombre ¿Verdad?

—¿Quién eres tú, qué clase de monstruo eres?

—Esa es una palabra muy fea, digamos que somos lo que llaman un “no muerto”. O como dirían vulgarmente, vampiros.

—No, yo no quiero ser un vampiro, ni siquiera sé lo que es eso, yo no quiero dañar a nadie. —dice Justo con desesperación.

—No hay nada que puedas hacer, tu sed seguirá creciendo hasta que te alimentes como es debido, solo déjate llevar. —dice la vampiresa sonriendo.

El rostro del hombre se llena de horror y sale corriendo del cementerio, a medio camino es atrapado por la policía, varios agentes tratan de someterlo pero es imposible así es que uno de ellos saca un arma de electrochoques y logra reducir al hombre que cae en el suelo inconsciente. Al llegar a la jefatura rápidamente lo ponen dentro de una celda para procesarlo.

Al día siguiente el doctor que atendió a Justo hace cuatro días hace una llamada telefónica luego del incidente de la noche anterior. El médico busca entre sus contactos el número de un doctor experto en casos inexplicables, en la pantalla sale el nombre del doctor William Gill. El médico marca el teléfono y espera el tono.

—¿Doctor Gill? Soy el doctor Delgado, Carlos Delgado. Quería hablarle de un caso que tuve hace tres días de un hombre con marcas muy extrañas.

—¿De qué clase de marcas estamos hablando?

—Dos marcas rojas con una ligera inflamación de color blanco alrededor.

—Increíble, jamás pensé tener otro caso así, sé de lo que me habla mañana mismo salgo para Las Tablas.

El doctor Delgado espera al doctor Gill en la piquera de Las Tablas, hay un gran afluente de gente esperando y bajándose de los buses que llegan desde la capital. El joven doctor ve a un anciano de blancos cabellos y buena condición física, es el doctor Gill. Ambos se saludan y acuerdan ir a la policía para revisar las heridas que tiene Justo en el cuello. Luego de varios minutos de camino llegan al cuartel, los recibe uno de los guardias con el rostro muy serio.

—El señor Justo Martínez murió a eso de las seis de la mañana, hemos mandado el cuerpo a la morgue. —dice el policía.

—Tenemos que ir lo más rápido posible a revisarlo. —dice el doctor Gill.

Doce medio día, en la morgue judicial de Las Tablas el doctor Gill junto con Delgado revisa las heridas de Justo. En efecto concluye que fueron hechas por un vampiro.

—Nunca pensé que tendríamos a un strigoi en Panamá. Es increíble. —dice el doctor Gill emocionado.

—Pero, doctor no es posible que un ser así exista. El hombre me habló sobre una mujer con pollera negra que lo atacó en el cementerio pero olía a alcohol y no le creí. —dice el doctor Delgado.

—Mal hecho jovencito, esto es grave, muy grave. Han pasado cuatro días desde que lo mordieron, ahora mismo no está muerto, está dormido y en la noche puede atacar a cualquier persona. Hay que meterle una estaca en el corazón y cortarle la cabeza, sin embargo debemos esperar a que lo entierren.

—¡Es una locura doctor, no participaré en esto! —dice Delgado muy asustado.

Horas más tarde, el cuerpo es entregado a los familiares y este es puesto en un ataúd, luego el cajón cerrado lo montan en la carroza fúnebre para que los dolientes lo puedan velar en casa y en paz. Al llegar a la residencia los familiares que cargan el ataúd se dan cuenta de que está más pesado de lo normal sin embargo logran meterlo a la casa. Una vez ahí el cajón es abierto, la luz del sol entra en contacto con el cuerpo de Justo y se empieza a quemar con grandes llamaradas, Justo despierta y se levanta gritando adolorido por las flamas que lo consumen en un momento.

La voz se ha corrido por todo el pueblo y la gente está intranquila, el fenómeno que sufrió el cuerpo de Justo está en boca de todo el mundo y la gente se pregunta qué fue lo que le pasó. El doctor Gill va junto con el doctor Delgado a la casa de Justo para examinar las cenizas del occiso.

—¿Ahora sí me cree? No hay otra explicación, este hombre fue transformado en vampiro y ahora ha sido destruido por el sol.

—Esto debe tener una explicación científica doctor Gill, no es posible que esto haya pasado porque el tipo era un monstruo.

—El verdadero asesino se esconde en el cementerio, hay que investigar si alguna mujer con la descripción que le dieron ha sido enterrada recientemente. Vamos no hay tiempo que perder.

Juntos van al templo de Santa Librada a preguntarle al padre si ha sido oficiado algún funeral reciente en nombre de un cadáver con la descripción que Justo le dio al doctor Delgado. El padre les indica que ciertamente, una mujer con esas generales fue enterrada hace una semana en el cementerio y que actualmente descansa en un mausoleo en el centro del camposanto.

Los doctores se encaminan entonces al mausoleo, Delgado no está de acuerdo con lo que hará con el doctor Gill, pero su curiosidad es más fuerte. Ambos llegan al cementerio y divisan el mausoleo inmediatamente, es de reciente construcción y esta resguardado por cuatro ángeles bellamente esculpidos en piedra. Al llegar notan que el mausoleo está abierto así es que entran. Un olor a sangre seca se cuela por las narices de ambos galenos, el doctor Delgado saca un pañuelo y se tapa la nariz.

El doctor Gill le pide a Delgado que lo ayude a quitar la tapa del sepulcro, Carlos accede y juntos quitan la lápida y lo que ven los espanta: Es el cuerpo incorrupto de la mujer con la pollera negra, tan hermosa y llena de paz parece que duerme en vez de estar muerta. Delgado no puede creerlo y empieza a caminar de un lado para otros repitiéndose una y otra vez de que debe haber una explicación científica. Gill saca de su maletín una estaca, Delgado lo detiene y forcejea con el anciano.

—No puedo permitir que usted profane a un cadáver de esta forma, hay que respetar el eterno descanso de esta mujer.

—¡Ella no descansará hasta matarnos a todos, tenemos que destruirla! —dice Gill con resolución.

Varios policías entran al lugar apuntando a Delgado y a Gill con sus armas, ambos levantan sus manos y son llevados al cuartel. Al parecer un doliente vio lo que estaba pasando y llamó rápidamente a la policía intuyendo que algo raro estaba pasando en el mausoleo. Los doctores son puestos en una celda, Gill empieza a gritarle a los policías.

—¡No saben lo que están haciendo, esa vampiresa debe ser destruida!

Los policías se ríen del anciano y lo mandan a callar, el doctor Delgado está con las manos en la cabeza preocupado por su futuro. Se lamenta de haber seguido a Gill con esta locura pero la imagen de aquella mujer en la tumba lo persigue una y otra vez sin descanso. Entre tanto en el pueblo se ha corrido la voz sobre el cuerpo incorrupto de María Montero que es el nombre de la mujer que yace en el mausoleo, cientos de personas van a visitar la tumba de la mujer llevando velas y crucifijos. Muchos dicen que es una manifestación de Dios y que la mujer era una santa.

Cae la noche y el cementerio está iluminado por las velas, las personas cantan himnos de alabanza alrededor de la tumba mientras otros piden milagros para sus enfermedades o para un familiar. De repente la mujer abre los ojos y sorprendidos los feligreses se hacen para atrás, lentamente la mujer se levanta de la tumba, empiezan los gritos y la gente comienza a correr despavorida fuera del mausoleo, amenazante la mujer muestra sus colmillos asustándolos a todos. Entre los que corren la vampiresa divisa a una niña y la toma por el cuello de su camisa, la policía llega al lugar a ver qué pasa cuando se encuentran con María. Los policías sacan sus armas pero son mandados a guardarlas por el de mayor rango al ver que la mujer tiene a una rehén, la mujer salta tan alto que parece volar y se pierde entre la oscuridad de la noche.

En el cuartel, el alcalde de la ciudad luego de varias horas reunido con sacerdotes y demás autoridades del pueblo camina por los pasillos buscando entre los presos recientes. Al llegar a la celda de los doctores Gill y Delgado, el alcalde ordena a los policías que liberen a los presos ya que tiene que hablar con ellos.

—Ustedes saben algo de esa mujer que atacó en el cementerio y me lo van a decir inmediatamente.

—Es un vampiro o como se les llama científicamente un “no muerto”. No puede ser asesinado, solo destruido con una estaca en el corazón y la luz del sol. —dice Gill.

—El problema es que ha desaparecido y tiene a una niña, hemos buscando toda la noche y no hay señales de ella.

—¿Sabe si ella tenía familiares en vida? Un hermano o un esposo.

—Según los registros en la iglesia su esposo la enterró, él vive en una antigua hacienda a las afueras de la ciudad. —dice uno de los policías.

—Perfecto, es el primer lugar donde buscaremos. Ellos tienden a regresar a los lugares donde vivían con sus familiares cuando eran humanos, es un buen comienzo. —dice el doctor Gill.

Los doctores junto con agentes de la policía van a la hacienda Montero con una orden de cateo. Al llegar al lugar ven que la hacienda está en malas condiciones y el ganado cerca del lugar está flaco y a medio morir. Al llegar a la puerta ven que está abierta, uno de los policías trata de encender las luces pero no hay electricidad en el lugar y todas las ventanas están tapiadas, uno de los agentes que se encuentra atrás de la comitiva enciende su linterna pero esta se apaga de una vez. De repente se escucha un grito en la habitación, el resto mira hacia atrás y ven que el cabo Rodríguez ha desaparecido. Gill levanta la mirada y ve dos ojos rojos brillando en la oscuridad, el resto de los policías empieza a disparar hacia arriba pero al alumbrar solo encuentran el cadáver del cabo cayendo al piso con una gran mordida en el cuello. Los policías alumbran con sus linternas todo el lugar pero no encuentran nada.

De repente escuchan el llanto de la niña, uno de los policías dice que el sonido proviene del segundo piso y al subir ven a un hombre con una escopeta, este al verlos comienza a disparar, los policías se resguardan y el intercambio de balas comienza. Tres oficiales caen heridos por los escopetazos. El de mayor rango logra dispararle al hombre de la escopeta que cae herido en el suelo. De repente una bandada de murciélagos llena el lugar y rompe una de las ventanas, el hombre extiende su mano hacia la ventana rota por donde salen los murciélagos y grita:

—¡Por favor no me dejes aquí, no me dejes morir!

El doctor Gill va a su encuentro junto con Delgado para atender la herida del hombre. Uno de los policías toma a la niña, Gill le indica que revise si tiene alguna marca de mordidas en las piernas, cuello o brazos. El agente revisa y no encuentra nada.

—Gracias a Dios ¿Hacia dónde se dirigen los murciélagos? —grita Gill.

—Hacia el cementerio…

—Hacia allá vamos, Delgado quédese aquí y atienda la herida del señor hasta que venga la ambulancia. —dice Gill

—Perfecto… —responde Delgado.

Empieza a amanecer, la luz del sol apenas se asoma por el cielo y los murciélagos van a toda velocidad hacia el mausoleo antes de que rompa el alba. Los policías siguen al grupo de murciélagos hasta el cementerio. Gill se baja primero y toma una estaca de su maletín de médico, ya el sol ha salido y finalmente han encontrado a María acostada sobre su féretro de piedra. Gill saca un pequeño mazo y pone la estaca justo en el pecho de la vampiresa, usando el mazo entierra la estaca en el corazón de la mujer que grita del dolor y vomita sangre empapando al doctor. Luego el médico saca un cuchillo de guerra y con la parte aserrada corta la cabeza de la mujer. Los policías se quedan atónitos y luego salen del lugar acompañados por el doctor que tira la cabeza a un lado como si fuera un despojo.

Varios días después se ofician los funerales de la gente que murió a manos de los vampiros, el doctor Gill junto con su colega Delgado prepararon personalmente a cada muerto enterrándole una estaca en el corazón y separando la cabeza del cuerpo a cada cadáver. A todos les dan cristiana sepultura según los ritos indicados por Gill y son puestos mínimo a seis metros bajo tierra.

En el cementerio todos empiezan a marcharse una vez terminados los funerales, todos excepto Gill y Delgado que se quedan un rato viendo como terminan de enterrar a los cadáveres.

—Aprendí mucho con usted, jamás pensé que este tipo de seres existían.

—Gracias a gente como nosotros es que el mundo es un lugar seguro de esas alimañas, aún quedan pocos, pero de que los encontraremos los encontraremos.

—Doctor Gill, yo quiero buscarlos también, quiero unirme a su misión, creo que todo lo que pasó me prepara para seguir salvando vidas.

—El mundo en el que me muevo es muy difícil, pero creo que has pasado la prueba, eres bienvenido a unirte a mi causa, necesito a alguien joven y fuerte como tú para que me ayude, ya no soy tan rápido como antes.

Ambos se marchan del cementerio, ya el sol comienza ponerse y los doctores se suben a un auto que los espera para ir a su próxima misión.

 

 

Cazador Nocturno: Dhampyress Capítulo final

Alexei llega a la jefatura acompañado de Joe que carga un gran libro por él. Alina los recibe y juntos van al salón de interrogatorios. Joe deja caer el pesado libro sobre la mesa soltando este una nube de polvo. Alexei comienza a buscar entre sus páginas y señala un dibujo de varias niñas sentadas en sillas que parecen ser letrinas, luego empieza a leer lo que dice el libro.

—La rosas azules son muy difíciles de cultivar y cuidar, sin embargo hay una forma de hacerla brotar con más facilidad. Hace mucho tiempo estas flores eran llamadas “vampíricas” ya que se probó que se pueden alimentar de sangre y resisten mejor las inclemencias del tiempo ente otras cosas. Sin embargo no es cualquier tipo de sangre, lo que se necesita es la sangre menstrual de una virgen. Antiguamente las Baba Yagas se llevaban a niñas de los pueblos entre los 9 y 13 años y las hacían beber un té que apresuraba el desarrollo de las muchachitas haciendo que muchas veces tuvieran sangrados menstruales por días. Por la crueldad de este método, las Baba Yagas más viejas y sabias prohibieron esa práctica y amenazaron con quemar a cualquiera que violara la prohibición. Ello supuso la casi extinción de las rosas azules… —Alexei termina y cierra el libro.
—¿Están seguros que es por eso que se llevan a las niñas? —pregunta el capitán
—Es lo más probable, ahora que recuerdo Babeth Yagatov es una Baba Yaga muy poderosa que vivió hace más de doscientos años. Se creía que estaba muerta luego de un incidente con los Gill, fue antes de que Alina y yo naciéramos.
—Ahora tienen un problema con nosotras… —dice Cate muy seria.

Los policías preguntan al dueño del hotel dónde pueden encontrar a Yagatov, el hombre les dice que tiene que buscar entre sus papeles ya que ella le había mandado varias cartas, solo tiene que buscar el remitente de las mismas.

Al día siguiente buscan entre los papeles del dueño del hotel las cartas que Yagatov le había enviado, en ellas se ve cómo recogía a las niñas y pagaba grandes cantidades de dinero por mantenerlas cautivas en el lugar. Alina llama por teléfono al centro de inteligencia del IEDCP y pide que investiguen dónde queda la dirección que sale en las cartas.

Veinte minutos después le devuelven la llamada, el lugar es un prostíbulo en Moscú. Cate y Alina resuelven ir hasta allá a acabar con Yagatov. Alexei le advierte que Babeth es muy peligrosa y fuerte, una de las Baba Yaga más antiguas y astutas que existe, una vez que le dice que tenga mucho cuidado la besa en la frente.

Dos días después las cazadoras están en Moscú, ambas llegan al aeropuerto y son recibidas por un agente del IEDCP. El señor Maelstrom lo ha enviado para vigilar que no hagan nada indebido durante su investigación. Luego van al hotel donde se van a quedar los días que sean necesarios.

Al caer la noche en Moscú ambas van a la plaza roja a hablar con un informante que les dará los detalles necesarios para llevar a cabo la misión.

—Yagatov es la madame más famosa de toda Rusia, dicen que tiene pacto con el diablo por su belleza íntegra y lo poco que ha envejecido. Cuando existe un cliente con necesidades especiales ella se encarga de llenar todas sus expectativas con las chicas más atrevidas, no hay perversión que ella no conozca y no tiene límites ni escrúpulos para conseguir, por el medio que sea necesario, la satisfacción de sus clientes.
—No quiero ni imaginarme la clase de clientes que tiene. —dice Cate un poco asqueada.
—Hay un problema, las mujeres no pueden entrar en su establecimiento. Necesitarán entrar encubiertas.
—Yo quería hacer una incursión por la fuerza… —dice Cate muy decepcionada.
—No podemos hacer eso Cate, si llamamos mucho la atención Yagatov podría escapar, hay que reunir las pruebas primero para obtener una orden. Además tiene amigos poderosos, no quiero caer en una cárcel rusa por nada del mundo. La última vez no fue nada bonito. —dice Alina algo preocupada.
—Bien, todo depende de ustedes yo solo quiero recibir mi paga, hagan lo que quieran con la información que les di. Y recuerden yo no les he dicho nada… —dice el informante con algo de miedo.

Alina saca varios miles de rublos y se los entrega al hombre que rápidamente abandona el área. Alina y Cate regresan al hotel a planear la incursión en el círculo de Yagatov. Ya en la habitación, ambas acuerdan que Alina se hará pasar por una prostituta y tratará de entrar a la organización.

Han pasado dos noches, Alina está en una calle por una zona de clubes nocturnos donde sabe que Yagatov recluta a sus chicas. Ella va caminando muy segura de sí misma con su vestido rojo y sus sugerentes curvas. Un carro la sigue a baja velocidad, lentamente baja la ventana y una mujer hermosa de negro y voluminoso cabello llama a Alina.

La mujer se presenta como Babeth Yagatov y dice que le ofrece una oportunidad de trabajo única en el mundo. Alina se hace la sorprendida y entra en el auto que se aleja a toda velocidad. A través de las calles de Moscú, el carro hace el recorrido hasta un prostíbulo llamado “El jardín de rosas”. Ambas entran en el lugar acompañadas de guarda espaldas, las luces rojas y azules iluminan el lugar donde varias chicas bailan al ritmo de música electrónica con hombres mirándolas y poniendo billetes en sus pantaletas.

—¿Qué te sirvo querida?
—Una copa de vino estaría bien… —dice Alina fingiendo timidez.
—No seas tímida, estamos para ayudarnos ¿De dónde eres cariño?
-Soy de Zaporiyia, al sur de Ucrania.
—Interesante lugar, muy importante en la historia de tu país. En fin, dime una cosa ¿Eres atrevida? Vamos no nos llamemos a engaños sé lo que estabas buscando en la calle y créeme aquí te va a ir mejor.
-¿Usted cree?
—Claro que sí, aunque por lo que veo no eres virgen, estoy en el negocio desde hace tiempo y me especializo en ese tipo de… mercado. Por eso me doy cuenta pero eres hermosa y ser hermosa es bueno para el negocio –dice Yagatov, Alina lucha por esconder una mueca de asco.

Babeth le muestra el lugar, desde el bar hasta los cuartos donde se atienden a los clientes. Ahí ve todo tipo de depravaciones hasta chicas que claramente son menores de edad y están drogadas. Esto no hace más que aumentar las ganas de destruir el lugar que tiene Alina y empieza a entender por qué Cate quería hacer una incursión a la fuerza.

Luego llegan a una escalera que va a dar a un sótano, Babeth le indica que está prohibido el paso a esa área y amenazante le dice que si la encuentra husmeando por ahí debe atenerse a las consecuencias, luego sonríe y termina de mostrarle todo el prostíbulo. Babeth luego le muestra dónde va a dormir, es una lujosa habitación con baño incluido.

Horas más tarde el prostíbulo cierra, Alina ve entrar a varias de las niñas mexicanas y otras rusas con utensilios de limpieza, todas menores de edad. Casi niñas que se ven cansadas, pálidas y demacradas. Las chicas empiezan a ordenar el lugar siendo estas obligadas incluso a recoger jeringuillas con las manos desnudas. Luego el resto de las prostitutas va a sus habitaciones a dormir y Alina va a su habitación no sin antes observar a Yagatov, la mujer entra a su oficina.

Una vez ahí, Babeth empieza a revisar su rostro y ve una ligera arruga y que su nariz le está empezando a crecer. De un cofre saca una rosa azul, se sirve agua caliente en una taza y bebe la infusión que hace que sus arrugas desaparezcan y que su nariz vuelva a ser recta y perfilada. Luego se sienta en su sillón y empieza a roncar.

Al terminar de limpiar, las niñas son llevadas a al sótano, ahí son obligadas a tomar un té. De inmediato las niñas sienten la necesidad de ir a uno de los retretes que está al lado de sus camas. Mientras tanto abajo, en un lugar húmedo y oscuro, están las rosas azules creciendo mientras que les cae encima la sangre menstrual.

Todo está en calma, las chicas duermen y Yagatov está rendida. Alina abre la puerta de su habitación con mucho cuidado para no hacer ruido. A lo lejos ve a un guardia vigilar el sótano, lentamente ella avanza agachada detrás del hombre con los pies descalzos para que nadie la escuche, luego ella se levanta y le hace un candado a la cabeza cortando el flujo de aire haciendo que el guardia se desmaye. Rápidamente busca las llaves en el bolsillo del hombre, luego de encontrarlas abre la puerta trasera y baja hasta el sótano. Alina se acuerda que tiene que usar un broche, se lo pone y dice para sí misma “estoy adentro”.

Afuera en un minibús, Cate está dormida esperando las imágenes de la cámara del broche de Alina, alguien toca afuera y la cazadora despierta y le avisan que Alina ya está adentro. Desde el minibús, Cate observa las condiciones infrahumanas en las que están las chicas. Camas sucias y las letrinas a los lados de las camas, están siendo tratadas como animales.

El aroma fragante de las rosas azules se mezcla con el pútrido olor de la sangre descompuesta y seca. Al llegar al final de la habitación hay otra escalera que lleva hacia el jardín de rosas, Alina entra y enciende las luces, se da cuenta que está pisando charcos enormes de sangre con los pies desnudos y hace una mueca de asco.

Mientras tanto Yagatov se mueve en su sillón mientras duerme, entre ronquidos empieza a esnifar una y otra vez como si su nariz detectara un olor extraño. Alina trata de lavarse los pies en la regadera para no dejar huellas de sangre cuando regrese al cuarto. Yagatov se despierta repentinamente y continúa esnifando, ella empieza a seguir el olor caminando lentamente, luego ve al guardia tirado en el suelo y rápidamente entra al sótano y ve que la puerta que lleva al jardín está abierta. Yagatov mira con detenimiento todo el lugar mientras que detrás de ella Alina camina con cuidado para no ser detectada pero Babeth se da la vuelta y la toma por el cuello, luego la alza y aprieta con mucha fuerza.

—Te dije que si husmeabas por aquí que te atuvieras a las consecuencias, ahora te quitaré la vida de una forma muy lenta y dolorosa. Vas a aprender a no meterte en mis asuntos.

Yagatov la lanza a varios metros y Alina cae contra la pared rompiéndola. Los demás guardias entran y arrastran a Alina para llevarla delante de Yagatov, Alina se sacude y logra quitarse a los guardias de encima. Las niñas despiertan y con desconcierto miran todo lo que está pasando.

Alina corre y ataca a Yagatov, salta y le da una patada giratoria a Babeth que es derribada por el impacto. La Baba Yaga se toca la cara y grita al verse un moretón en el espejo, de repente sus uñas crecen e intenta clavarlas en Alina que esquiva los ataques, sin embargo Yagatov es tan rápida que logra arañar el pecho de Alina rompiéndole un poco el camisón.

Cate prepara su arma y pateando la puerta entra al prostíbulo, las chicas al verla corren fuera del lugar. Delante de ella dos guardias se plantan para cortarle el paso, Cate levanta una mesa y los dos hombres comienzan a dispararle, La cazadora responde con su escopeta recortada y le da a uno de los guardias que se estrella contra el bar con una bala en el abdomen, el otro dispara y Cate se esconde detrás de la mesa para cubrirse.

Alina y Yagatov siguen combatiendo. Babeth le da una cachetada a la cazadora y esta responde con un golpea con la parte de atrás de la mano y luego le da una patada en el estómago que la manda a volar contra la pared rompiéndola, sin embargo de entre los escombros Yagatov se levanta de un salto y carga contra Alina que queda en el suelo a merced de Babeth. La Baba Yaga la golpea una y otra vez en la cara a Alina que se cubre con sus manos y contesta los ataque con golpea en los costados, luego se da vuelta y queda ella arriba golpeando la cara de Yagatov.

Cate ha acabado con los guardias y camina hacia el sótano y en orden va sacando a las niñas una por una. Con ellas va saliendo y las cuenta, verificando que son las que faltan en México. Alina mientras tanto le da los últimos golpes a Yagatov y se levanta. Cate le indica que todas las niñas están afuera y bien.

Mientras ellas hablan Yagatov despierta y empieza a transformarse en un monstruo de seis metros con patas de gallina, piel arrugada, senos caídos y manos grandes con garras. Alina y Cate se dan la vuelta y son atrapadas entre las garras del monstruo. Con una en cada mano las estrella contra el piso varias veces. Las cazadoras se levantan y comienzan el ataque juntas.

Cate le da una patada voladora al monstruo lastimándole la gran nariz que tiene, sin embargo la Baba Yaga con un manotazo la manda a volar contra la pared. Alina se le monta encima con un candado en la cabeza pero el monstruo se sacude tan fuerte que la cazadora cae al suelo, luego Yagatov la pisa con sus patas varias veces hasta hacer que Alina vomite sangre.

Cate se levanta con dificultad, toma su arma y empieza a dispararle pero Yagatov esquiva las balas y la estrella una vez más contra la pared con su enorme mano. Alina comienza a golpearla en los costados pero no parece dar mucho resultado, Yagatov se da la vuelta y con su mano la agarra por la cintura y empieza a apretarla, los huesos de la cazadora crujen con la presión.

Cate casi no puede levantarse, con todas sus fuerzas ella le da un golpe a Yagatov que adolorida suelta a Alina. Babeth se da la vuelta y le da un puñetazo a Cate que lo detiene con sus manos. Afuera se aparca una limosina, de ahí sale una persona con zapatos muy limpios y se dirige hacia dentro del local. Con un bastón verifica que uno de los guardias todavía estén vivos, al escucharlo quejarse el hombre lo levanta y solo se escucha el grito del hombre mientras litros de sangre caen al piso.

Yagatov sigue luchando con Cate, Alina está en el suelo ensangrentada con sus costillas rotas y heridas por todas partes. Cate esquiva todos los golpes de Yagatov y le da varias patadas en el aire lastimando su cara, el monstruo se enoja aún más y la toma por la cintura con una de sus manos y la lanza contra el suelo.

En ese momento un joven atractivo de unos veinte años, cabello chocolate, ojos celestes y muy fornido baja las escaleras. Babeth lo ve y lo embiste pero es detenido por Cate que tomándola por la cintura la detiene con gran fuerza. El muchacho toma a Alina entre sus brazos, se corta las muñecas y derrama su sangre sobre la boca la Alina. Sin embargo ve que eso no da resultado y poniendo sus labios sobre los de ella vomita una gran cantidad de sangre. Alina no puede evitar tragar una buena cantidad y sus heridas se sanan de inmediato.

—¿Alexei que hiciste?
—Es la única forma de salvar tu vida, ahora tienes la energía suficiente para que juntos podamos derrotarla.
—Pero ¿Y tu promesa a Joe?
—Él entenderá, ahora levántate y pelea.

Los mellizos ahora se levantan ante Yagatov, la Baba Yaga les grita y los ataca casi arrastrando a Cate que la suelta al no poder más. Alina se agacha evitando un manotazo y de un puñetazo le rompe la quijada, Alexei le da una patada en el pecho mandándola a volar estrellándola contra la pared. Alina luego se acerca y espera a que se levante, el monstruo se pone de pie como puede y ciega de rabia empieza a dar manotazos en todas las direcciones.

Alina esquiva varios golpes de la Baba Yaga, luego le da una patada giratoria en el aire tan fuerte que le rompe el cuello a Yagatov. Cate se levanta ayudada por Alexei y los tres juntos salen del lugar. Afuera agentes del IEDCP junto con la policía los esperan para investigar qué pasó, Cate les señala el minibús donde están las pruebas de los delitos de Yagatov y sigue caminando junto a Alina y su hermano hacia una ambulancia.

Tres meses después, Cate y Alina están terminando otra misión. Esta vez son vampiros en un pueblo en Italia, luego de que los cazadores diurnos se encargaran del último durmiente ya es nada lo que tienen que hacer las cazadoras. En ese momento el celular de Cate suena, ella mira la pantalla y ve que dice Sonia.

—Madre ¿Qué pasa?
—Debes regresar a Londres de inmediato, algo muy grave le pasó a Arthur y necesitamos tu ayuda.

Cazador Nocturno: Dhampyress Capítulo 4

Jefatura de policía, todos los hombres de Quintanilla están siendo interrogados y procesados. Mientras tanto las familias de las otras niñas desaparecidas esperan noticias, no cabe un alma más en el lugar y la policía trabaja como puede entre la atención a los padres y los interrogatorios.

Alina y Cate se toman un café afuera de la delegación, Cate se siente aliviada y hasta feliz. Por ahora no sabe cuál será su destino, si regresa con su familia a vivir una vida normal o si sigue con Alina trabajando como cazadora, sus planes aún no se concretan del todo, esta podría ser su última misión.

—¿Dónde llevaron a las niñas?
—En Estados Unidos, las llevamos a un hotel en Brooklyn.
—Bien, contacten a las autoridades en Nueva York, hay que decirles a Alina y Cate ¡Rápido! —dice Suárez

Alina mientras tanto recibe una llamada IEDCP para pedir un informe sobre la misión.

—Definitivamente les pateamos el trasero a esos vampiros y narcos. Solo falta encontrar al resto de las niñas secuestradas.
—Su misión ha terminado, deben regresar, les tengo otra misión. —dice el señor Maelstrom, Cate lo escucha ya que Alina lo tiene en altavoz, ella le quita el teléfono.
—No vamos a abandonarlas señor Maelstrom, ya nos hemos comprometido en esta misión y la terminaremos cuando hayamos salvado a esas niñas.
—Está bien hagan lo que quieran… —seguidamente Maelstrom tira el teléfono.
Suárez sale de la comisaría buscando a las cazadoras y las encuentra. Luego les cuenta sobre la información que acaba de recibir y resuelven continuar con la investigación en Estados Unidos.

Al día siguiente, Alina y Cate están en el aeropuerto. Luego de avisar a la Agencia Federal de Asuntos Paranormales en Estados Unidos, ya tienen todo el apoyo necesario de las autoridades en Nueva York para conducir la investigación. Alina se despide de Suárez con un abrazo y le dice que algún día se reunirán a tomarse unas “chelas”, el detective solo se ríe. Cate se despide con una sonrisa y un apretón de manos.

Algunas horas después, las cazadoras están en el hotel donde se quedarán los días que estén en la Gran Manzana. Alina se pone a ver las novelas mexicanas en el canal latino mientras que Cate se prepara haciendo ejercicio en el gimnasio del hotel. Los aparatos en realidad no le representan un gran reto a pesar de tenerlos en la dificultad y peso máximo, pero como distracción le sirve.

Alina mientras ve las novelas recibe una llamada. Ella escucha con atención la voz del otro lado con los ojos bien abiertos sorprendida por lo que está oyendo. Luego empieza a buscar un bolígrafo y papel para apuntar algo mientras que con la voz temblorosa trata de contestarle a quién la llama.

Algunas horas más tarde Cate regresa del gimnasio, con una toalla se seca el sudor de su frente y se dirige a su habitación. Ella abre la puerta y encuentra el cuarto vacío con la televisión encendida, toma su celular y llama a Alina pero ella no contesta, luego oye un ruido y se da cuenta que el teléfono de su compañera se quedó en el cuarto. Preocupada mira hacia afuera de la habitación y no encuentra a nadie, obviamente este no es uno de los juegos de Alina, algo raro está pasando.

Alina está ante una gran mansión que se levanta imponente frente a ella. Ella toca el intercomunicador y una voz femenina pregunta por la identidad del visitante.

—Mi nombre es Alina Rostova y vengo a ver a mi hermano…

La puerta de hierro se abre de par en par dejando entrar a la cazadora. Por el camino que la lleva hasta la mansión ella empieza a tener toda una mezcla de sentimientos, su hermano es muy importante para ella a pesar de la relación distante que siempre han tenido.

Finalmente llega a la puerta, toca el timbre y la atiende el mayordomo de la casa. El señor le indica a Alina que lo siga y juntos suben las escaleras hasta llegar al tercer piso donde se encuentra una habitación. Ahí ve a un hombre ya anciano, de más o menos ochenta años leyendo un libro junto con un hombre negro de la misma edad.

—Es bueno verte Joe…
—El gusto es mío Alina, bueno me retiro Alexei para que puedan conversar.

Alina se sienta al lado del anciano, ambos están frente al fuego en silencio. Alexei se toma un sorbo de su té y mira a Alina con algo de desaprobación.

-No has dejado de ser vanidosa. ¿Aún te dedicas a beber sangre de esa niña?
—Tú hacías lo mismo con Joe, no tienes derecho a criticarme por eso.
—Y entendí que le estaba drenando su vida, no es correcto vivir como aquellos a quienes odiamos, como a aquellos que nos quitaron la oportunidad de vivir una vida completa como cualquier humano. Yo moriré de viejo, como un hombre, envejecer junto a Joe es lo que quise y debes respetarlo.
—Eso es lo que nunca has querido aceptar, no somos humanos, somos diferentes y hay que reconocerlo. Además en mi línea de trabajo no puedo tomar la misma decisión que tú.

Ambos se quedan en silencio por un momento, solo se escucha el crepitar del fuego de la chimenea. Alexei le ofrece una taza de té a Alina que ella bebe rápidamente a pesar de estar muy caliente, el anciano solo le da otro sorbo a su taza y luego la deja en la mesita.

—En fin, no es eso de lo que quería hablar, siempre tenemos la misma discusión.
—Las cosas serían diferentes si respetaras mis decisiones de vida Alexei, te quiero mucho pero eres aburrido e insoportable la mayoría del tiempo.
—Estoy muriendo, después de cien años sabes que empezamos a envejecer de forma natural a menos que bebamos sangre. Yo he decidido envejecer con Joe y morir como un hombre, es la única forma en la que puedo estar en contacto con mi humanidad. Quería que lo supieras.

Alina toma la mano de su hermano, una lágrima rueda por su mejilla. Alexei sigue mirando el fuego mientras se toma el té, luego mira a su hermana y sonríe.

—No te sientas mal, es parte de la vida. He vivido por mucho tiempo y he sido muy feliz.
—Debí haber venido más seguido a verte hermano, estuvimos tanto tiempo separados al principio de nuestras vidas y cuando te encontré luego de muchos años sin saber que existías ya no me sentí sola ¿Ahora qué voy a hacer sin ti?
—Vivir y seguir con tu misión, eres buena en lo que haces. Solo te pido que continúes con mi legado y entrenes a otros cazadores. Hiciste un buen trabajo con Cate pero al igual que yo no estará para siempre contigo.

Alina y Alexei caminan juntos en los jardines de la mansión. Ella ayuda a su hermano a caminar tomándolo del brazo. El anciano empieza toser y Alina se preocupa y le pide que regresen adentro pero Alexei dice que no, que él puede continuar y que quiere mostrarle algo.

Juntos caminan hacia un invernadero, es un enorme domo de cristal por donde se cuela la luz de la luna a través de un precioso tragaluz. En el centro hay una rosa azul encerrada en un domo de cristal, Alexei lo abre y una agradable fragancia se escapa impregnando todo el lugar. Alina queda sorprendida al ver la rosa, hacía mucho tiempo que no veía una de esas.

—Hace mucho que no voy a Ucrania ¿Sabes? La última vez que vi una rosa azul era una jovencita que apenas aprendía a cazar vampiros con los Gill, recuerdo que fuimos a visitar a una Baba Yaga que tomaba una infusión de esta rosa para convertirse en una bella mujer, era una cosa de cuento de hadas ¿Todavía existen verdad?
—No lo sé, dicen que desparecieron hace mucho tiempo. Lo único que queda de su leyenda es esta rosa azul, la única en el mundo. Me costó mucho cultivarla y cuidarla.

Alina extiende su mano pero la quita de inmediato, tiene miedo de destruirla con su toque. Luego se acerca y la huele, su dulce fragancia le trae recuerdos buenos y malos al mismo tiempo. La muerte y la destrucción que causaron los vampiros que la criaron y la vida llena de esperanza que vivió mientras entrenaba con los Gill.

Alina recuerda algo de repente, empieza a buscar su celular en sus bolsillos pero no lo encuentra. Se da cuenta que lo dejó en el hotel y le indica a su hermano que tiene que llamar a Cate que debe estar preocupada por ella.

Minutos más tarde ya han regresado a la casa y Alina va directo al teléfono. Marca y suena el tono, Cate contesta:

—¿Dónde estás? Casi salgo a buscarte, no puedo dejarte sola ni cinco minutos porque alguna ocurrencia estás haciendo.
—Estoy donde mi hermano, necesitaba hablar conmigo.
—Oh en ese caso no he dicho nada. Trata de no quedarte mucho tiempo por allá, tenemos reunión con la policía de Nueva York ahora en la mañana.
—Me voy a quedar aquí Cate, mañana nos encontramos en la jefatura.

Alina cierra la llamada y le sonríe a su hermano, luego ella toma su mano y juntos se sientan a seguir conversando. Tienen que ponerse al día con muchas cosas.
Al día siguiente Cate se levanta muy temprano para ir a la reunión en el departamento de policía. Se baña, se viste con su traje táctico y minutos después toma un taxi. Justo al llegar ve una limosina estacionada frente a la jefatura, de ahí sale Alina que se despide con un beso de su hermano. Cate se acerca y saluda a Alexei que sonríe al verla.

Las cazadoras suben por las escaleras hasta llegar a la puerta de entrada. Cientos de policías están trabajando dentro del recinto para la seguridad de la ciudad, uno de ellos al verlas guía a Alina y a Cate hasta donde está el capitán de la unidad que las está esperando junto al agente de AFAP.

—Hemos estado vigilando el hotel que nos describieron las autoridades mexicanas, vimos actividad sospechosa en el lugar. Nuestros informantes nos dicen que desde hace 5 meses han estado llegando grandes cantidades de droga al país pero no han podido averiguar cómo. —dice el capitán.
—Ha sido a través de esas niñas, la obligaban a tragar la droga en cápsulas e impregnaban la ropa con cocaína, la mayoría de las chicas que salvamos tuvieron que ser llevadas al hospital. —dice Cate.
—Estamos planeando hacer la incursión hoy en la noche, ya por lo menos sabemos que varias de las niñas han sido identificadas entrando al hotel. Ahora hay que investigar quién es la persona detrás de sus secuestros y para qué otra actividad son requeridas estas muchachitas. —dice el agente de la AFAP.

Juntos revisan el mapa de la ciudad y marcan la ubicación del hotel donde van a hacer el operativo. Acuerdan hacerla en la noche para sorprender a los secuestradores y así acabar con la red de tráfico humano.

Cae la noche en la ciudad de Nueva York, varios carros de la policía y una unidad de swat acompañan a Alina y Cate por las calles de Brooklyn hacia el hotel donde están las niñas. En orden se van bajando los policías y cercan el lugar, el grupo de swat entra y ve que el hotel se encuentra a oscuras.

Al ver hacia arriba se ven varios pares de ojos brillando en la oscuridad, Cate prepara su Ak-47 y Alina saca una espada que tiene envainada en la espalda. Cate grita que es una trampa y varios vampiros bajan del techo a atacar al grupo policial.

Uno de los no muertos se le abalanza a un policía y le destruye el cuello con los dientes. Cate comienza a disparar mientras que Alina corre en dirección de los vampiros contando cabezas y clavando la espada en los pechos de los no muertos.

Cate grita que disparen a la cabeza, los agentes hacen caso y ellos apuntan sus fusiles hacia los vampiros cuyas cabezas explotan al contacto con las balas. Alina patea a un vampiro y le atraviesa la espada en el pecho, otro la agarra por atrás pero ella se mueve hacia atrás y lo estrella varias veces contra la pared hasta que la suelta, luego ella se vira y le corta la cabeza.

Los policías logran superar a los vampiros ya que su número es mayor, Cate saca su estaca y se la clava a una buena cantidad de vampiros mientras sube a los pisos superiores a buscar a las niñas. Alina se queda destruyendo más vampiros con su espada en la planta baja. Cate busca en los cuartos y encuentra a varias niñas gritando, ella las calma y la policía se las lleva afuera.

Sin embargo los agentes se encuentran con más vampiros reptando sobre el techo. Los no muertos bajan y atacan a los oficiales, Cate dispara a la cabeza y varios son destruidos al instante logrando así abrir paso para que los policías saquen a las niñas del lugar.

Alina explora el hotel en busca de más niñas, ella encuentra un grupo en otro de los cuartos y sale con ellas del lugar rápidamente por las escaleras. Mientras Cate clava la estaca en el último vampiro que queda, Alina va bajando y su compañera ayuda a organizar a las niñas.

La policía empieza a contar a las niñas, solo hay treinta y siete. Las cazadoras van junto a otros agentes a revisar todo el edificio y no encuentran a nadie más, sin embargo antes de salir Cate siente que hay alguien escondido bajo el mostrador. Con gran fuerza lo arranca del piso y le da vuelta para descubrir al dueño del hotel. Ella lo toma del cuello de la camisa y lo arrastra hacia afuera.

Jefatura de policía, los detectives están interrogando al dueño del edificio en presencia de los agentes de la AFAP. Le preguntan dónde está el resto de las niñas y el hombre le responde que no puede decirlo porque lo matarían, los policías lo amenazan con condenas tan largas que no saldría en toda su vida de la cárcel pero aun así no responde.

Cate está viendo el interrogatorio y pide que la dejen entrar sin embargo no se lo permiten, Alina se está tomando un café afuera mientras se ríe de los tweets de la doctora Verka. En otra habitación tratan de sacar información de las niñas haciéndole preguntas sobre sus captores. Ellas dicen que unos hombres se llevaron a varias niñas pero nunca les dijeron a qué lugar, además ellos hablaban un idioma raro que no era inglés. Uno de los policías les habla en ruso a ver si así se oía lo que hablaban y una de las niñas dice que sí, así mismo sonaban.

Mientras tanto Alina habla ahora con su hermano por teléfono y lo mantiene enterado de lo que está pasando en el caso. En ese momento entra Cate y le avisa a Alina que el dueño del hotel acaba de hablar. El hombre dice que lo contrató una mujer rusa llamada Babeth Yagatov y que ella se llevó a muchas de las niñas a Rusia pero no sabe a qué parte.

Alina le cuenta todo a su hermano y este se sorprende, con los ojos bien abiertos el anciano se queda mirando su rosa azul.

—¿Babeth Yagatov dijiste? Ese nombre me suena, pero no sé de qué…
—Vamos hermano piensa, ahora mismo estamos en un callejón sin salida, si puedes aportar algo hazlo rápido. —dice Alina ante la atenta mirada de Cate.
—Baba Yaga, esas chicas están con una Baba Yaga. Espérenme, tengo cierta información entre mis libros que les puede servir de ayuda. —dice Alexei cerrando la llamada y encaminándose lo más rápido que puede hacia su biblioteca.

Cazador Nocturno: Dhampyress Capítulo 3

Nunca había sentido tanto miedo como aquella vez, al ser mordido sintió como ella se metió en su cerebro y sacó todo lo que había dentro de él. Ulises estaba temblando todavía y no salía del shock que le causó ser mordido por Alina, no solo bebió su sangre sino que se llevó parte de él. Las cazadoras están todavía reunidas con Suárez y tratan de buscar una forma de detener a Quintanilla, siempre que es procesado sale libre por tecnicismos legales o por testigos que se niegan a hablar y su seguridad es casi infranqueable.

Alina resuelve que deben hablar una vez más con Ulises, pero Suárez no confía en la sanidad mental del hombre después de lo que pasó, Cate dice que el miedo que siente de Alina puede hacer que hable de una vez por todas. Suárez se pone a pensarlo mientras observa al hechicero desde la ventana de su oficina.

Alina sale y pide hablar con Ulises, este se pone a gritar y se arrincona en una esquina de la celda. La cazadora le pide que se calme, que no va a hacerle daño y que solo quiere que conteste algunas preguntas. Ulises acepta, más por miedo que por otra cosa.

El detective y las cazadoras están en la sala de interrogatorios escuchando atentamente a Ulises. El hombre dice que los vampiros tienen un trato con cierta persona en el extranjero, no sabe quién, para llevarles niñas de 9 a 14 años. A cambio les son mandados contenedores llenos de inmigrantes de países en guerra cuyo destino supuestamente son los Estados Unidos para que les sirvan de alimento. Sin embargo, los vampiros no tenían la infraestructura ni el personal para manejar esa operación y ahí fue donde Quintanilla les ofreció su ayuda a cambio de usar a las niñas para llevar droga hacia los Estados Unidos. Ellos accedieron y Quintanilla les dio todo lo que necesitaran para recibir los embarques de inmigrantes incluso aceptó usar a su personal para conseguir las niñas que los vampiros necesitaban mandar al extranjero.

Una vez al mes las niñas son enviadas a Estados Unidos vía aérea, Quintanilla tiene al director del aeropuerto comprado y este pone a su disposición agentes corruptos en los puestos de control que fingen verificar papeles falsificados con los que las niñas son sacadas del país. Cate le pregunta cómo fue posible que compraran a alguien de la DLAP para filtrar información de su llegada.

Ulises dice que Rodrigo Pérez era amigo suyo cuando empezaron a meterse en el ocultismo hace muchos años, entre copas este le dijo que la DLAP tenía sospechas del trato que tenían los narcos con los vampiros y que estaban conduciendo una investigación ya que estaban apareciendo enemigos y familiares de adversarios de Quintanilla muertos en las calles de Juárez sin una gota de sangre. Él arregló una reunión entre Krauser, Quintanilla y Pérez para filtrar la información sobre cualquier acción que la DLAP llevara en contra de ellos.

Suárez le pregunta a Ulises en cuánto tiempo mandarán a las niñas a Estados Unidos, él les indica que en dos semanas harán otro viaje. Alina dice que es tiempo suficiente para poder investigar al director del aeropuerto y acabar con los viajes, solo hay que hacer que Ulises firme la declaración, enviarla a la DLAP para que ellos se encarguen de contactar a las autoridades.

—Parece que la DLAP tiene más poder que cualquier otra institución, es peligroso. —dice Suárez.
—Es parecido en Europa, solo así se detienen los crímenes paranormales.

Finalmente llega el día del viaje, el bus con las niñas llega a la entrada del aeropuerto y una a una las jóvenes van bajando del vehículo. Las niñas van caminando por el aeropuerto dirigiéndose al punto de control. Todo parece estar en orden con los papeles y permisos de cada niña y de ahí se dirigen a la puerta por donde llegarán al avión.

Las niñas y el encargado salen por la puerta y se dirigen al avión privado que los espera para salir del país. Suárez aparece con Cate y Alina en la pista junto a un grupo de policías que detienen al encargado y llevan a las niñas a un vehículo que las espera para ir al hospital.

Seguidamente los agentes del puesto de control son arrestados junto con el director del aeropuerto. Alina y Cate se van en el bus de las niñas mientras que Suárez se queda haciendo más arrestos en el aeropuerto. El bus llega al hospital donde los padres de las niñas están esperando a sus pequeñas y llenos de alegría las abrazan.

—Logramos salvar a 42, falta poco para que esto acabe. —dice Alina.
—Falta detener a Krauser, esa es la mente maestra detrás de esta tragedia. —dice Cate apretando su puño.

En la estación de policía están procesando a los arrestados en el aeropuerto, auditores del gobierno encontraron varios millones de dólares en cuentas del director del aeropuerto sin justificar. Mientras tanto en el salón de interrogatorios, Alina y Cate investigan la ubicación de los vampiros ya que según Ulises, ellos no se están quedando en la hacienda Quintanilla sino que están protegidos en una casa de seguridad propiedad del narcotraficante. El hombre encargado de las niñas no quiere hablar, el fiscal trata de hacer un acuerdo con él pero el hombre se niega a decir una sola palabra.

Cate pide que lo dejen sola con el hombre, Alina se va pero el fiscal no quiere retirarse. Alina lo convence de irse a tomar un café para que deje a Cate manejar la situación. El hombre le dice a Cate que ella no puede golpearlo y que conoce sus derechos, Cate sonríe y le dice que no necesita golpearlo y que no se preocupe, ni siquiera le va a dejar una marca.

Afuera se escucha un ligero grito de dolor, la gente en el departamento detiene lo que está haciendo y miran hacia la sala de interrogatorios pero al rato continúan con lo que estaban haciendo. Mientras Cate tiene agarrada la nuca con el índice y el pulgar apretando fuertemente. Cate le dice que si grita le va incrustar los dedos en el cuello, el hombre comienza a hablar y a decirle la ubicación de los socios extranjeros de Quintanilla.

Dos horas más tarde, mientras el sol sigue brillando. La policía va con Alina y Cate hacia la casa de seguridad. El lugar está vigilado fuertemente por varios hombres armados con rifles de asalto. Suárez da la orden y los policías entran en acción. El tiroteo empieza, Alina y Cate sacan sus AK-47 y comienzan a disparar. En el enfrentamiento logran matar a varios hombres de Quintanilla, Suárez y los policías acaban con el resto y entran a la casa. Alina y Cate van por delante acabando con cuanto maleante se encuentran. Luego llegan al patio trasero donde ven una especie de bunker subterráneo. Las cazadoras entran y encuentran varios ataúdes metidos en cajas llenas de tierra.

—¿Qué es esto? —dice Suárez revisando las cajas.
—Deben dormir enterrados en la tierra de sus antepasados, es un tabú que tienen los vampiros. —dice Alina.
—Tú no tienes que hacer lo mismo ¿Verdad? —pregunta Suárez.
—No, yo no necesito eso. —dice Alina entre risas.
—Bueno es hora de acabar con estas alimañas. —dice Cate sacando su estaca.

Uno a uno los ataúdes son abiertos, Cate busca diligentemente a Krauser pero no lo encuentra. Alina ve en su compañera la frustración de no encontrar a su enemigo jurado. Suárez ayuda en la destrucción de los más de veinte vampiros durmientes enterrándoles estacas en el corazón a cada uno. Alina y Cate se dedican a cortar las cabezas mientras que los demás policías recogen los cuerpos para quemarlos afuera.

Dos horas después los cuerpos de los vampiros recién destruidos arden en una pira. Cate la observa muy seria, sus ojos verdes brillan con la luz del fuego, Alina se acerca a ella y le pone la mano en el hombro, Cate solo alcanza a apretar sus puños y luego se retira.

Quintanilla se ha enterado de que su operación ha fallado y que las niñas están bajo la protección de la policía. Enojado empieza a tirar cosas y a patearlo todo mientras le grita a sus empleados, ellos están aterrados de la reacción de su jefe.

—¡Busquen e investiguen a esa gente. Su familia, amigos y conocidos. Y luego mátenlos a todos, los quiero a todos muertos y enterrados!
—¿Qué pasa? ¿Qué es todo ese ruido? —dice Krause recién levantado de su sueño diurno.
—Se nos cayó el encargo míster Krauser, eso fue lo que pasó.
—¿Cómo es posible? Alguien debió haber abierto la boca.
—Ese Ulises seguramente, sabía que no podíamos confiar en ese tipo.

Krauser empieza a caminar de un lado a otro y trata de pensar en algo, Quintanilla prende otro puro y se sirve un trago de whiskey. Un alboroto se escucha afuera de la habitación de la hacienda. Bombas y disparos suenan por doquier, es el ejército junto a Suárez y las cazadoras que han pasado para atrapar a Quintanilla ahora que tienen todas las pruebas para atraparlo.

Quintanilla busca su arma y junto a sus empleados comienzan a disparar a los soldados mexicanos. El tiroteo es intenso, varios agentes del ejército son alcanzados por las balas de alto calibre de los secuaces de Quintanilla. Krauser solo se sienta en el sillón del salón y ve toda la acción desde su puesto, luego se levanta y ve que Quintanilla está de espaldas a él enfrentando a los soldados. Con su mano traspasa la espalda del narcotraficante saliendo esta por el pecho matando al hombre de inmediato.

Cate arma en mano va disparando y golpeando a todo aquel que le haga frente. Alina hace lo mismo con su AK-47, Suárez con su arma de reglamento logra darle a varios esbirros de Quintanilla. En el piso de arriba Krauser sale de la habitación habiendo matado a todos los que estaban en aquel cuarto. Desde el balcón logra ver a Cate y este solo se lame los labios y va bajando las escaleras hasta llegar al centro de la sala. Cate lo ve y empieza dispararle pero el vampiro se mueve tan rápido que esquiva las balas. Alina va al encuentro de Cate pero esta al verla en la distancia le dice que no se acerque más, Krauser es suyo.

Alina sube junto con otros soldados a revisar si hay más niñas secuestradas. La rendición del ejército de Quintanilla es inminente y al subir a su habitación lo encuentran muerto junto con otros de sus empleados.

Cate por su parte pelea con Krauser, primero le da una patada giratoria en la cara al vampiro que cae al suelo sorprendido por la fortaleza de la cazadora, luego desaparece y aparece detrás de ella a punto de patearle la cabeza con una patada giratoria en el aire. Cate es golpeada en el cuello y derribada, teniéndola en el suelo Krauser comienza a patearla en el costado mandándola a volar contra la pared que se rompe al impactar su cuerpo contra la misma.

Con dificultad Cate se levanta y corre para darle una patada frontal en el aire pero ella falla, el intercambio de golpes empieza entre Krauser y Cate. Ella intenta golpearlo en la cara pero este para el golpe, luego él intenta pegarle pero ella se protege cruzando los antebrazos. Ella le tira una patada a la cabeza de Krauser pero es detenida por el pie del vampiro haciendo que baje la pierna, luego intenta pegarle en las espinillas con patadas que son bloqueadas por las piernas del vampiro. Cate intenta nuevamente una patada giratoria en el aire hacia la cabeza de Krauser pero este se agacha, Cate intenta otra patada frontal pero el vampiro de hace para atrás, le agarra la pierna y empieza a dar vueltas hasta estrellar a Cate contra la pared.

El vampiro la recoge tomándola del cuello, la vuelve a estrellar contra la pared y comienza a darle varios puñetazos en los costados y el estómago, la sangre sale por la boca de Cate que debilitada cae al suelo luego de la seguidilla de golpes. Krauser la arrastra tomándola por el cabello y la lanza a varios metros estrellándose contra una estatua de mármol en el centro de la sala.
Alina por su parte ha encontrado más niñas secuestradas y luego de acabar con los hombres de Quintanilla las va llevando en orden hacia afuera. Por seguridad ellas son llevadas por la parte de atrás de la casa. Alina las deja en manos del ejército y se va hacia el salón de adelante para ver si Cate está bien.

La cazadora se levanta sangrando por la boca, ella saca su estaca de plata del cinto, escupe sangre y se pone en guardia para sorpresa de Krauser que hace lo mismo. Ambos corren el uno contra el otro, Cate salta y le da una patada en la cara al vampiro, luego aterriza y comienza a golpearlo una y otra vez en el rostro hasta hacerlo sangrar. Krauser cae apoyando una mano en el suelo, Cate no cesa en el ataque y patea a Johan estrellándolo contra la pared, Cate camina hacia él y empieza a pisarlo furiosamente, Krauser se cubre con las manos pero es insuficiente ante la fuerza de los pisotones de la cazadora. Luego Cate toma al vampiro por el cuello de su camiseta y trata de enterrar la estaca en el corazón de Krauser que con gran fuerza detiene el golpe con sus manos. El forcejeo comienza entre los dos, Cate va superando en fuerza a Johan que con dificultad logra alejar la estaca apenas unos cuantos centímetros. Cate empieza a darle puñetazos en la cara hasta destrozarle la cara al vampiro, luego intenta de nuevo con la estaca y Krauser la detiene haciendo presión. Cate sigue forcejeando y no se detiene hasta que la estaca entra en el pecho del vampiro que empieza a vomitar sangre. Viendo que ha podido meter la estaca en el pecho de Krauser, Cate entierra el arma una y otra vez en el pecho del vampiro hasta quedar totalmente embarrada de sangre. Alina la ve y la detiene diciéndole que ya todo acabó. Jadeando Cate, se levanta de encima del cuerpo inerte del vampiro, luego toma su cuchillo de guerra y le corta la cabeza.

—Esperé muchos años para esto, finalmente te encontré y te patee el trasero. Maldito. —la mano del vampiro se abre y Cate encuentra la foto de ella. Cate la toma y se la guarda en el bolsillo.

Los agentes de la policía y el ejército se reúnen en la sala de la mansión de Quintanilla con los prisioneros que tomaron en la escaramuza. Suárez lleva a un par de sicarios bajo su cuidado para llevarlos todos a la comisaría.

—Felicidades detective Suárez, este debe ser el arresto de su carrera. —dice Alina.
—Este solo uno de los tantos capos de la droga que hay en México, aún quedan muchos por atrapar pero con esto hemos acabado con uno de los carteles más grandes de la historia.

Cate le da dos palmadas en el hombro a Suárez y luego se va cojeando hacia afuera de la casa. Suárez le pregunta a Alina si no va a acompañarla y ella simplemente le contesta que solo necesita algo de tiempo a solas. La razón por la cual ellas están juntas era originalmente para acabar con Krauser, el vampiro que mató al gran amor de la vida de Cate.
—Vaya no se ve como del tipo que se enamora ¿Verdad?
—Nunca se ha vuelto a enamorar desde ese día que la recogí llorando en la calle en Escocia, se supone que debía ayudarla y llegué muy tarde, por eso la entrené aun sabiendo que no soy muy buena como maestra. —dice Alina entre risas. De repente el detective Suárez parece estar muy metido en sus pensamientos. Alina le pregunta qué es lo que le pasa.

—Aún quedan las otras niñas, no sabemos que ha sido de ellas y temo lo peor. Pienso en sus familias ¿Saben?
—Esto no termina aquí entonces, hay que encontrar a esas chicas. Alina y yo haremos lo posible por hallarlas. —dice Cate gritando desde el otro lado de la sala.
—Pero…
—Tiene buen oído… —dice Alina señalando su oreja derecha.
—Bueno… Pero tengan la seguridad, cuando interroguemos a estos hombres sabremos en que parte de los Estados Unidos están.
—Hay algo que Ulises dijo, que de Estados Unidos se las llevaban a otro lugar pero ¿Dónde puede ser? —pregunta Alina intrigada.

Cazador Nocturno: Dhampyress Capítulo 2

Ya es de mañana y las niñas están listas para partir a su viaje, las recoge un mini bus que las llevará al aeropuerto. Una a una se suben al vehículo guiadas por los guardias armados de Quintanilla. En unas horas llegan al aeropuerto, uno de los empleados de Quintanilla se hace pasar como maestro de inglés y llega con las niñas al puesto de control. Una a una las niñas van pasando con sus maletas para llegar a la puerta por donde tomarán el avión, cada una llega con papeles falsos y autorizaciones de supuestos padres que les dieron permiso para viajar.

Cate despierta en la habitación de hotel que les fue asignada por la DLAP. Al levantarse empieza a escuchar ruidos de golpes y objetos siendo lanzados. Cate toma su pistola y con cuidado camina hasta la puerta, más gritos y ruidos de violencia se siguen oyendo en la habitación contigua.

—¿Por qué estás besando a la maldita parapléjica? Miguelito es mío y de nadie más.

—Hagan algo a esta mujer se le ha metido el demonio. —dice la voz de una señora de edad.

Cate patea la puerta y apunta su pistola a la televisión que está a todo volumen mientras que Alina la mira con mucho interés y risas. Cate respira profundo y le pregunta a Alina por qué tiene el televisor a tan alto volumen.

—Es que así la historia es más interesante. Ven, pedí el desayuno come algo.

—Pero ya tu habías visto esa novela como tres veces, no puede ser que te emocione la misma escena una y otra vez.

—No seas amargada Cate…

Minutos después ambas salen del hotel, Cate recibe una llamada de la DLAP preguntando por Rodrigo Pérez, ella les dice que no ha sabido nada de él desde el tiroteo. Alina comienza a pensar y empieza a imaginar que hay algo raro con Pérez, la cazadora le  dice a su compañera que le pregunte a los de la DLAP si Rodrigo tenía domicilio en Juárez, la mujer del otro lado del teléfono les dice que sí y les da su dirección para que empiecen a investigar.

Minutos más tarde, ellas llegan al apartamento de Pérez. Al llegar ven la puerta destruida y signos de violencia, Alina entra a la habitación y ve una maleta llena de dinero y ropa.

—Pérez pensaba escapar pero ¿Por qué? Lo que se me ocurre es que seguramente él planeó el golpe.

—Pero no lo hizo solo, hay alguien arriba de él maquinando toda esta conspiración. —dice Cate.

—El que haya sido nos conoce y sabe lo que vinimos a investigar, alguien muy poderoso se ha metida hasta en la misma DLAP para que mantengamos la nariz fuera de este asunto. —dice Alina que ve algo de sangre en el piso, toca la sangre y cierra los ojos.

Alina se transporta a los últimos minutos de Pérez en el apartamento usando el poder de la retro cognición, ve a los dos hombres que se llevan a Rodrigo arrastrado pero no logra ver sus caras con claridad. Luego de salir del trance le dice a Cate que llame a Suarez para que les haga preguntas a los vecinos si escucharon o vieron algo.

La policía llega en minutos y comienzan las pesquisas en los apartamentos contiguos. Sin embargo nadie quiere hablar o al menos es lo que parece ya que nadie ha oído o visto nada la noche anterior. Suárez les dice a las cazadoras que es algo normal que nadie quiera hablar, los narcos tienen un gran alcance en todas las instituciones y autoridades de la ciudad, no se sabe quiénes están del lado de la ley o de los delincuentes y una lengua suelta puede costar la vida.

—¿Y no te molesta ni un poco lo que sucede? ¿Qué haces tú para que sea diferente? —le dice Alina

—No es mucho lo que se puede hacer, yo trato de hacer mi trabajo lo mejor que puedo. Por eso no tengo familia y lo más cercano a ello son mis compañeros en la policía. Yo peleo con la corrupción todos los días pero a veces parece imposible. —contesta Suárez algo desesperanzado.

Luego las cazadoras y el detective se retiran del lugar a buscar más pistas. Ahora irán en busca del tal Ulises que fue el contacto con los sicarios que intentaron matar a Alina y Cate, para eso irán a la cárcel a preguntar entre los más famosos sicarios quién es este hombre.

Más tarde Cate, el detective y Alina llegan a la cárcel de Juárez. Ahí los recibe el alcaide  que los guía a la sala de visitas. Ahí, Suárez pide hablar con Nacho, el hombre del saco, Gutiérrez. El alcaide lo manda a llamar y en cuestión de minutos este llega.

—Ah pero mira quién llegó, detective que gusto verlo por aquí con estas dos chamacas, muy buenas las dos.

—No perdamos tiempo Nacho, necesito saber si conoces a un tal Ulises. —dice Suárez

—¿El Ulises? A ese le llaman el brujo. Yo no soy de creer en leyendas pero dicen las malas lenguas que es un poderoso hechicero al servicio de los narcos. Nunca lo vi pero los pocos sicarios que se han encontrado con él son los más locos que he conocido, gente muy peligrosa. Ahora si quiere que le diga quienes se han encontrado con él aquí en la cárcel dígame Suárez ¿Cuál de estas dos prostitutas es mi premio?

Cate se enfurece e intenta atacar a Nacho pero Alina la detiene, sensualmente ella se le acerca al sicario montándose a la mesa quedando frente a frente con él mirándolo a los ojos. Nacho se pone rojo y se echa para atrás, Alina sonríe y con el dedo te toca la frente haciendo que el tipo se caiga para atrás y quede balbuceando en el suelo.

—Este no ha estado con una verdadera mujer en años, no tiene las bolas. —dice Alina muy divertida

—¿Alina qué haces? —dice Cate mientras Suárez las mira con desconcierto.

—Lo puse a soñar un poco, no te preocupes esta vez no usé tu imagen para engañarlo.

—¡Alina!

—Está como en trance este hombre ¿Verdad?

—Algo así, bueno ya es hora de despertarlo.

Alina toma la jarra de agua que está sobre la mesa y se la echa encima a Nacho que despierta, al ver a los tres frente a él se empieza a quejar.

—¿Por qué me despertaron? Estaba en la mejor parte, vamos niña hazlo de nuevo por favor.

-Si nos dices quiénes conocen a Ulises lo haré una vez más.

Al salir Nacho es llevado en brazos a su celda con los ojos bien abiertos, en trance y balbuceando como un bebé. Suárez no puede creer lo que acaba de ver, Alina le indica que estará así hasta bien entrada la noche y que eso no afectará su cerebro para nada. Suárez pide hablar con la lista de presos que Nacho le dio y juntos empiezan una ronda de interrogatorios que los llevan a la primera pista sólida sobre la ubicación de Ulises.

En la noche Alina y Cate van a un club nocturno de la localidad. La gente baila música electrónica, bebe y celebra. Las cazadoras se abren paso entre la gente, el lugar está hasta el tope y el aire está pesado. Alina y Cate sienten de repente una ira incontenible, una sensación que solo sienten cuando están ante la presencia de vampiros. Cate mira a todos lados a ver de dónde viene esa sensación al igual que Alina.

Cate mira hacia el VIP, arriba ve a Krauser junto con un hombre de cabello lacio y tez negra. El vampiro le sonríe a Cate y junto a sus secuaces salen del VIP. Cate se desespera y se separa de Alina que sigue tratando de ver dónde están los vampiros. Cate empuja sin importarle la gente que se queja y la insulta por su falta de urbanidad. Cuando llega a la escalera del VIP un guardia le impide el paso. Cate mira a su derecha y no ve nada y luego a la izquierda y ve que los vampiros, junto con aquel hombre misterioso que ella asume que es Ulises, salen por la puerta de atrás.

Cate se abre paso y llega hasta la puerta, al llegar ve que Krauser se mete en un automóvil y este sale a toda velocidad del lugar. Frente a ella queda Ulises, los ojos del brujo se iluminan en rojo y empieza a tirar bolas de energía negra que Cate esquiva con gran maestría. El hombre sonríe con sus dientes amarillos y desordenados. Cate dispara su arma hacia el brujo que para las balas extendiendo sus manos.

Cate entonces avanza hacia el brujo y trata de darle una patada voladora pero este se desmaterializa en una humareda negra haciendo que la cazadora caiga. El brujo aparece frente a ella y usando la telequinesis la empuja contra un auto destruyéndolo con su cuerpo. El brujo saca una espada de su bastón y va  clavárselo a Cate que se encuentra lastimada en el suelo. En ese momento Alina llega y tirando un vial de agua bendita grita “In nomine Iesu Christi stare!”.

El brujo al contacto con el agua bendita queda paralizado, Cate se levanta con ayuda de Alina. La gente se detiene a ver lo que está pasando. Alina entonces llama a Suárez para que venga a arrestar a Ulises. En hora y media llega la policía y despeja el área. A Ulises se lo llevan en la patrulla a la jefatura donde lo interrogarán.

Una hora después se encuentran en el cuarto de interrogatorios, Alina embarra con aceite bendito las esposas del brujo, además dibuja un círculo mágico con un pentáculo alrededor del brujo para que no pueda escapar. Cate se ve un poco lastimada pero en general se encuentra bien. Alina entonces habla con Suárez.

—Lo que verás ahora será chocante. No tengas miedo, nosotras sabemos cómo protegernos de estas cosas. Haz las preguntas que quieras. —dice la cazadora con un semblante serio que casi nunca se le ve, Cate solo se dedica a observar.

Suárez observa al brujo, con sorpresa ve que el círculo a su alrededor brilla y las esposas se iluminan con un color dorado, como si de ellas emanara cierto calor, Suárez se siente incómodo y algo asustado. Seguidamente se aclara la garganta y comienza el interrogatorio.

—¿Quién es usted?

—Un brujo muy peligroso señor, alguien con quienes ustedes jamás debieron haberse metido.

—¿Y qué lo hace tan peligroso?

—Pregúntele a la muchacha de los lentes, ella sabe lo que     puedo hacer. —¿Para quién trabaja?

—Para el que me pague más señor, ni más ni menos.

—¿Cuál es tu relación con Johan Krauser? ¿Por qué estabas con él esta noche? —pregunta Cate enérgicamente.

—El muchacho es amigo mío, solo nos estábamos divirtiendo.

Alina lo mira con mucha seriedad, intenta meterse en su mente pero el brujo resiste sus intentos de descifrar sus pensamientos. Suárez entonces vuelve a preguntar pero Ulises no responde. Luego de varias horas de preguntas con respuestas ambiguas o sin sentido Suárez se cansa y pierde la paciencia con Ulises, Alina detiene el interrogatorio.

—Tengo tiempo que no hago esto, bueno no de esta forma. Tal vez esté un poco oxidada así es que solo les diré que no me juzguen. —dice Alina, Suárez la mira como si no supiera de qué está hablando. Cate se levanta asustada.

—No Alina, no es necesario. No tienes que hacer esto.

—Si no lo hago habrán muchas personas en peligro, vampiros y narcos no son una combinación buena, tenemos que parar esto lo más rápido posible.

Alina se remanga su chaqueta roja, cierra las persianas del cuarto de interrogación y toma del cabello a Ulises y le muerde el cuello empezando a succionar su sangre. En seguida ve todo lo que ha vivido Ulises en las últimas horas, ve a las niñas atrapadas en la casa de Quintanilla, a los africanos siendo diezmados por los vampiros y al capo de la droga fumándose un puro mientras fuerzan a las niñas tragar cápsulas de cocaína.  Suárez horrorizado trata de detenerla pero Cate lo sostiene y le pone la mano en la boca para que no grite. El detective hace el esfuerzo por zafarse pero Cate es demasiado fuerte para él.

Alina vuelve del trance y con las boca embarrada y jadeando deja de succionar la sangre del brujo que con los ojos bien abiertos queda en un estado de shock por lo que acaba de pasar. Cate le pregunta a Suárez si está calmado y él dice que sí, la cazadora le dice que lo va a soltar pero solo si se calma, el detective responde afirmativamente.

—¿Qué es ella o más bien, quienes son ustedes?

—Somos cazadoras de vampiros, venimos de parte del Instituto Europeo de Ciencias Paranormales y estamos en una misión encomendada por la Dirección Latinoamericana de Asuntos Paranormales DLAP. —dice Cate.

—Yo soy un híbrido entre humano y vampiro, soy lo que llaman una Dhampyr. Nací hace más de doscientos años en una ciudad al sur de la actual Ucrania llamada Zaporiyia. Cuando bebo la sangre de una persona puedo mantener mi juventud y ver lo que las personas han vivido horas o días antes. Solo existimos dos como yo en el mundo y Cate es la descendiente de alguien como yo, por eso ni ella ni yo podemos convertirnos en vampiros si somos mordidas por uno. Nos llaman cazadoras nocturnas, porque podemos enfrentarnos a los vampiros en la noche sin tener que esperar a que duerman.

—¿Entonces yo tengo que creer que ustedes son una especie de superhéroes que cazan vampiros por todo el mundo?

—Puedes no creernos y arrestarme por lo que acabo de hacer pero ten en cuenta que somos las únicas que podemos salvar a esas niñas que están atrapadas en esa hacienda y a los cientos de inmigrantes africanos que están siendo asesinados por esos vampiros. —dice Alina con una extraña seriedad que sorprende hasta a Cate.

—Está bien, pero no sé cómo vamos a cubrir esto.

—Tú tranquilo, yo sé qué hacer. —dice Alina guiñándole un ojo.

—Perfecto, ahora ¿Qué necesitan?

—Necesitamos a un retratista, debo hacerte el retrato hablado del hombre que vi además de Krauser.

Alina toca la mordida en el cuello de Ulises y esta empieza a sanar en segundos, Ulises empieza a despertar y aterrado mira a Alina y empieza a gritar que lo saquen de ahí. Los policías le hacen caso y se lo llevan a una celda. Más tarde llega el dibujante para tomar la descripción del hombre que Alina vio en su visión. A medida que va trabajando el retratista, Suárez empieza a reconocer al hombre del dibujo.

Con mucho terror se da cuenta de que es uno de los hombres más poderosos de ciudad Juárez, una persona tan peligrosa que amenaza con acabar con los mismos cimientos de las instituciones mexicanas. Ese hombre es Alberto Quintanilla el narcotraficante más grande de México.

—No podemos hacer nada judicialmente, nadie nos va a prestar un solo hombre basados solamente en las visiones de Alina. Esto va a ser muy peligroso.

—Peligro es nuestro segundo nombre… —dice Alina poniéndose las manos en la cintura, Cate y Suárez la miran con desaprobación.

Mientras tanto en la hacienda Quintanilla, los vampiros se dedican a un festín de sangre y carne humana sin precedentes. Decenas de cuerpos están tirados en el suelo que de tanta sangre ya está rojo. Entre ellos Krauser, embarrado de sangre hasta el pecho, mira el paisaje desde la ventana de la habitación donde se encuentran. Sonriente, sostiene una vieja foto de Cate cuando apenas era una niña de 16 años.

 

Cazador Nocturno: Dhampyress Capítulo 1

Ciudad Juárez. Las cazadoras se bajan del avión que las ha llevado de Alemania hasta México. Alina lleva una camisa hawaiana, lentes oscuros con forma de corazón y un pantaloncillo corto. Cate va con un top negro y un buzo gris con zapatillas blancas. Al llegar al aeropuerto las recibe un agente de la DLAP.

—Así es que ustedes son del Instituto Europeo de Ciencias Paranormales. Mi nombre es Rodrigo Pérez, es un honor conocer a las cazadoras número uno de Europa…

—Catherine Gill y ella es Alina Rostova, el gusto es nuestro, háblanos de la misión… —dice Cate interrumpiéndolo

—Aquí no podemos hacerlo, lo mejor es hablar en el hotel donde tenemos más privacidad…

Las cazadoras caminan con su equipaje sin pasar por la aduana y van directo a una camioneta que las está esperando en una de las salidas del aeropuerto. El carro arranca y se dirige a un hotel al este de la ciudad. Alina emocionada empieza tomar fotografías cual turista mientras que Cate se dedica a revisar su celular.

De repente cuatro motorizados se acercan a la camioneta, los motociclistas llevan a un pasajero atrás, cada uno con una subametralladora y empiezan a dispararle al auto. Los vidrios se rompen y el conductor muere de un disparo en la cabeza que salpica todo el parabrisas de sangre.

El auto se sale de control y choca contra un almacén cercano llevándose a varias personas por delante. Los llantos y los gritos de la gente se escuchan por doquier mientras que Alina y Cate salen del auto, los cuatro motociclistas se detienen frente al carro y comienzan a disparar para horror de las personas que se encuentran alrededor, las cazadoras se esconden detrás del vehículo y responden al fuego.

Atrás está Rodrigo que trata de escapar pero es divisado por Cate que rápidamente lo agarra del cuello de la camisa y lo atrae hacia donde está ella para ponerlo bajo su seguridad. Alina le da a dos de los pistoleros, uno recibe el disparo en el cuello y el otro en la cabeza perforando el casco de la moto. A lo lejos las sirenas de la policía se escuchan, los motociclistas que quedan huyen dejando el lugar en caos. Las cazadoras salen del lugar, Alina roba una motocicleta y con Cate de pasajera resuelve seguir a los motorizados.

Los otros dos motorizados zigzaguean entre los autos mientras que Alina va detrás de ellos, los pasajeros de los motociclistas le dispararan a las cazadoras, Alina se mueve con agilidad esquivando las balas mientras que Cate contesta al fuego enemigo.

—Trata de no matarlos los necesitamos vivos para saber quién ordenó el golpe. —dice Alina que emocionada sube la velocidad de la moto para alcanzarlos.

Varios autos se estrellan y salen de control tratando de evitar a los motorizados, Alina casi choca contra un camión pero logra esquivarlo de forma espectacular. Los motorizados siguen disparando alcanzando las balas a varios conductores que chocan entre sí.

Los dos motorizados se separan para perder a Alina que sigue al que gira a la derecha, con gran velocidad se acerca cada vez más a él y Cate dispara a las llantas de la moto para derribarlo, la bala logra dar en la rueda trasera haciendo que el motorizado caiga de la moto. Alina se detiene y lo toma del cuello para interrogarlo. Mientras Cate hace una llamada telefónica.

—Arthur…

—¿Sup cousin?

—Necesito saber dónde puedo encontrar una casa de seguridad donde nadie nos encuentre, estamos en Juárez y es para ayer.

—Te mando la dirección de inmediato. —contesta Arthur.

Alina roba un carro y mete al sicario dentro del auto, Cate se dedica a navegar en la aplicación de tráfico para encontrar el sitio cuya ubicación Arthur mandó minutos atrás. Horas después llegan a un lugar solitario con una pequeña casa abandonada, Cate toma al sicario y lo amarra a una silla. Alina llama a su compañera aparte para hablar.

—Ok, pregunta ¿Quién será el policía bueno y el policía malo?

—Esto no es como en la televisión Alina, a veces no puedo creer que tienes más de dos siglos.

—Ah vamos yo solo quiero ponerle algo de glamour a esto, ya sabes… Oh espera…

Alina revisa su celular que acaba de mandarle una notificación, de repente empieza a reír. Cate no entiende y Alina le enseña el teléfono con un tweet que dice: “Es mejor tener un novio feo porque uno guapo te acabará dejando, el feo también pero cómo está feo, pues te importará menos.”

—Oh por Dios, la doctora Verka es fenomenal, me da tanta risa.

—Alina enfócate, hay que investigar qué es lo que está pasando.

—Está bien, está bien… preguntémosle.

Alina se aclara la garganta y mira fijamente al sicario, luego camina de un lado para otro. Se detiene y lo encara.

—¿Para quién trabajas? —el sicario solo se ríe, Alina le sostiene la mirada.

—Te lo preguntaré de buenas maneras una vez más ¿Quién te mando a matarnos?

—No te lo pienso decir…

—Perfecto… ¿Ves a esa chica de allá? Solo mide 1.60 y su furia es el infierno en la tierra. Mejor dímelo a mí y te irá mejor.

El sicario le escupe la cara a Alina y la llama perra, Cate que estaba apoyada en la ventana viendo hacia afuera con los brazos cruzados deja de mirar y observa al asesino que vuelve a soltar otra carcajada. Cate se acerca, le ofrece un pañuelo a Alina y luego le da un golpe en la cara al sicario.

—En mi línea de trabajo hay cosas que son peores que la muerte, he visto cosas que harían a un macho como tú orinarse los pantalones. ¿Quieres verlas? —seguidamente Cate pone sus manos sobre las sienes del asesino. Afuera de la casa solo se escuchan los gritos del hombre.

Mientras tanto en la ciudad, una niña de apenas 12 años va caminando de vuelta de la escuela hacia el taller de su padre en el centro. Un automóvil la viene siguiendo con cautela, ella no se da cuenta que está siendo observada ya que está metida en el celular, el carro se acerca cada vez más hasta quedar justo al lado de ella, luego un grupo de hombres la toma por sorpresa y la meten en el automóvil saliendo inmediatamente con rumbo desconocido.

En las afueras de la ciudad hay una hacienda muy grande, la casa es lujosa y está muy vigilada. Desde la ventana del estudio un hombre grande, con bigote espeso y ojos color miel se fuma un puro viendo el ganado pastar en las extensas tierras de su rancho. Alguien toca la puerta y el hombre da la instrucción de pasar.

Entran tres hombres con la niña que acaban de secuestrar, el del bigote mira con interés a la chica mientras que ella asustada y llorando pide que la devuelvan a su padre. El hombre del bigote se ríe y le da otra calada a su puro, luego ordena que la pongan a donde están las demás.

Los hombres se llevan a la muchacha que se encuentran en una habitación con varias camas donde hay más de 40 niñas que como ella han sido llevadas a esa hacienda. La empujan y la dejan ahí, todas las niñas se quedan mirándola hasta que una de ellas la toma de la mano y le muestra cuál es su cama.

En la noche, Alina y Cate van a un bar de la localidad, el lugar es oscuro y la gente que frecuenta el establecimiento tiene cara de pocos y peligrosos amigos. En el fondo suenan los conocidos narco corridos, canciones que celebran la vida y hazañas de los narcotraficantes. Según la información que les dio el sicario, un hombre llamado Ulises le dio un teléfono celular y por ahí le dieron las instrucciones para el ataque. Cate pregunta por un lado y Alina por el otro. Sin embargo ninguno pudo darle información sobre el tal Ulises.

Alina pide una cerveza, Cate le dice que no tienen tiempo para eso pero la cazadora le dice a su compañera que se relaje y se tome una “chela” con ella. Cate acepta y pide otra cerveza, mientras ella bebe un grupo de hombres las miran con detenimiento. Uno de ellos un gordo sudoroso y barbudo con sombrero vaquero se le arrima a la cintura, Alina se vira y le reclama, Cate se levanta y le planta cara. El gordo solo se ríe.

—¿Qué pasó chamaquita no quieres bailar conmigo?

—No y no me molestes.

—¡Véngase para acá mi amor! —dice el gordo agarrándola por la cintura de nuevo para diversión de sus amigos, Alina le da una cachetada y lo manda a volar varios metros contra unas mesas.

Los compañeros del gordo se levantan, Alina y Cate se preparan para una confrontación. Uno trata de golpear a Alina en la cara pero ella detiene el golpe con la mano abierta, luego hace presión sobre el codo del hombre rompiendo el brazo. Otro agarra a Cate desde atrás pero ella le da un codazo que lo deja con las costillas rotas. La policía llega y ve como los cuerpos de los tres hombres vuelan fuera del establecimiento.

Alina y Cate salen del lugar y se encuentran con los agentes que con arma en mano les apuntan y les ordenan que se detengan. Ambas suben las manos y son arrestadas y metidas en los carros de la policía.

En la hacienda varios carros llegan a la mansión, la seguridad es aún más fuerte que en el día. De los automóviles se bajan varias personas con facciones europeas, blancos y atractivos. Son dos mujeres y tres hombres, uno de ellos es el vampiro con el que Cate se enfrentó hace mucho tiempo, Johan Krauser.

Dentro de la mansión los recibe el dueño de la hacienda.

—Don Alberto “Pacho” Quintanilla, un gusto saludarlo.

—El gusto es mío míster Krauser, ya hemos completado el número de chicas que nos pidió.

—Perfecto, nosotros prepararemos todo lo necesario para el viaje, espero que tenga lo nuestro también.

Quintanilla se acaricia el bigote y enciende un puro, luego les hace señas de que lo sigan y el grupo se va detrás de él hasta un granero cercano a la casa donde hay un contenedor. En él decenas de personas están metidas como si fueran animales, la mayoría inmigrantes africanos cuyo destino era los Estados Unidos.

Krauser se acerca a un hombre entre el gentío y lo muerde en el cuello arrancándole parte de la piel, luego se dedica a beber el torrente de sangre que sale del hombre. Los demás no se atreven a defenderlo sobre todo porque está amenazados por la seguridad armada de Quintanilla. Krauser todo manchado de sangre hasta el cuello sale del contenedor y ordena que lo cierren.

En la estación de policía, Alina y Cate están esperando a ser procesadas. Ambas están esposadas y, a pesar de que podrían romper las esposas e irse, deciden quedarse para no causar más problemas. Seguidamente entra en el cuarto un detective, las cazadoras lo miran con curiosidad mientras él las observa con mucha seriedad.

—Buenas noches señoritas, soy el detective Fernando Suárez, según informes que recibí ustedes están involucradas en un tiroteo esta mañana en el centro de la ciudad. Como ven fueron fotografiadas y tenemos pruebas de que ustedes estuvieron disparando en vía pública ¿Quiénes son ustedes y por qué las querían asesinar?

—Aun no lo sabemos, por eso estábamos en el bar, para investigar quién nos quiere matar. —dice Alina.

—Eso no es labor para ustedes, para eso existe la policía.

Cate le podría decir lo que pasa pero ese hombre no lo entendería, a menos que llamen a un agente de la DLAP para aclarar el asunto. En eso Alina se desespera ya que está aburrida y empieza a pedir su llamada telefónica lo que le es negado.

—Por eso te dije que no perdiéramos el tiempo, pero nos teníamos que tomar esa cerveza… —dice Cate frustrada.

—Tranquila ya aparecerá alguien de la DLAP a salvarnos, no te preocupes, cuando no sepan nada de nosotras vendrán a investigar. —dice Alina confiada.

Rodrigo Pérez se encuentra en su casa, está asustado y empieza a guardar dinero, ropa y demás enceres personales en una bolsa. Alguien toca la puerta, Rodrigo se asusta y se pone la mano en la boca, vuelven a tocar la puerta esta vez alguien grita que sabe que está ahí. El hombre trata de escapar por la ventana pero está muy alto. Patean la puerta y esta es destruida, agarran a Pérez y se lo llevan a rastras hasta un automóvil.

Horas más tarde llevan a Pérez a un cuarto en el sótano de la mansión, lo llevan con una capucha para que no pueda saber dónde está. Dos hombres lo tienen agarrado y lo sientan en una silla donde lo amarran. Al quitarle la capucha ve ante él a Quintanilla y a Krauser.

—Te dijimos que queríamos muertas a esas dos, prometiste que acabarías con ellas y no has cumplido. —dice Quintanilla muy enojado.

—Pero yo les di la información, les dije todo lo que sabía, los sicarios fueron los que fallaron.

—Y por ende fallaste tú, ahora vas a pagar cara tu ineptitud. —dice Krauser.

El vampiro le hace una seña a una de las mujeres que va con él, ella toma del cabello al agente y le despedaza el cuello de una mordida, Quintanilla solo se sigue fumando su puro y sonríe al ver morir a Pérez. Al terminar de beber su sangre, la mujer solo deja a Rodrigo en la silla y jadeando sonríe con la sangre goteando de su quijada.

En ese momento, las niñas secuestradas son preparadas para un viaje, todas irán a Estados Unidos. Los empleados las obligan a tragar cápsulas de cocaína y por otro lado hay ropa que es impregnada con la droga y metida en enormes maletas. Una de las chicas no quiere tragar la cápsula y de inmediato es golpeada para que lo haga.

Mientras tanto Alina y Cate son interrogadas por el detective Suarez. Por más que ha tratado ellas no responden a pregunta alguna. Cate solo se queda mirando con seriedad al policía con sus ojos verde claro y Alina insiste en hablar solo con la presencia de un abogado. El detective sale de la sala de interrogación a tomarse un café, el capitán de la unidad lo mira y lo llama aparte.

Antes de encontrarse con su capitán ve a un hombre en overol de mecánico llorando junto a su esposa. Otra niña ha sido secuestrada, ya van 84 y la policía no ha logrado dar con ellas.

—Capitán ¿En qué le puedo servir?

—Necesito que libere a esas dos extranjeras, son órdenes de arriba, muy arriba.

—Pero señor con todo respecto es una estupidez soltarlas, estuvieron involucradas en un tiroteo y una persecución por todo el centro de la ciudad. Causaron daños a la propiedad y dejaron dos muertos en el almacén donde se suscitó el accidente que mató a varias personas.

-Lo sé, me siento igual que tú pero hay razones que no podría contarte ahora, no serías capaz de digerirlo. Ellas están llevando a cabo una investigación pero no saben cómo se maneja todo esto en México, veas lo que veas no te asustes y ayúdalas por favor.

—Está bien las ayudaré…

Suárez regresa a la sala de interrogatorios y le da la noticia de que han sido liberadas, sabe que están llevando a cabo una investigación y les avisa que todo lo que hagan será bajo su supervisión, Cate no está muy feliz pero acepta a regañadientes. Alina se pone contenta y abraza al detective que desconcertado mira a Cate.

Zaporiyia, 20 de marzo de 1803

En este pueblo entre cazadores diurnos y nocturnos hemos acabado con más de la mitad de las comunas de vampiros que hemos encontrado. Han sido varios meses de trabajo duro y extraño a mi dulce Charlotte que me espera en estos momentos en Londres.

Esta ha sido una semana de descubrimientos increíbles y no puedo esperar a llegar y contarle a mi padre todo lo que he visto. Es mi primer viaje de cacería fuera de Inglaterra y cada pelea ha sido más interesante que la anterior. En fin estoy divagando, quiero ir al grano.

Todo se remonta a este lunes pasado, estábamos revisando una casa donde moraba un grupo de vampiros que tenía sumida en el caos a una aldea cercana. Más de cuarenta personas fueron convertidas en vampiros y ciento cincuenta han muerto, de haber llegado más temprano esto no hubiese sucedido.

Revisando la casa encontramos a una chica de apenas 16 años, su cabello chocolate estaba alborotado y, con el perdón de mi querida Charlotte, es muy hermosa. Tenía todos los signos del vampirismo pero a diferencia de otros no sentí lo que llamamos la santa ira, esa sensación de peligro que nosotros los descendientes de Jonathan Gill sentimos cuando estamos ante la presencia de los no muertos. Al principio se puso muy agresiva con nosotros e incluso nos superó a todos en fuerza, nos costó mucho contenerla.

Richard iba a destruirla pero lo convencí de que nos la lleváramos al campamento a ver si podíamos sacarle información sobre otras comunas cercanas, había algo en ella que me llamaba la atención y quería descubrir qué era. Mi primo aceptó y salimos de ahí para seguir inspeccionando el área en busca de otros grupos de vampiros.

Al terminar nuestra ronda, decidimos ir al campamento a descansar y dejamos encargados a los cazadores diurnos de atender aquellas tumbas donde aún quedaran durmientes. Antes del amanecer amarramos a la chica con cuerdas bañadas en aceite bendito y resolvimos destruirla en la mañana mientras dormía.

Al despertar encontramos a mi hermano Jack, que le tocaba hacer la guardia, tirado en el suelo y a la chica frente a la tienda a plena luz del día mirándose las manos. Aún recuerdo sus palabras totalmente desconcertada preguntando en ruso “Si no soy un vampiro entonces ¿Qué soy?”.

Cazador Nocturno: Dhampyress

Año 2012, en un hotel en Madrid cientos de personas bailan en una discoteca. En el bar se puede ver a una chica de cabello rojo y lentes de pasta sirviendo tragos. Sin embargo a ratos parece estar observando todo lo que pasa poniendo especial atención a las entradas y salidas del establecimiento.

Arriba en la zona VIP, una chica de largo cabello chocolate con flequillo recto, nariz perfilada, labios provocativos, cuerpo atlético y vestido rojo celebra junto a un grupo de personas sospechosamente pálidas pero bien vestidas y atractivas. Uno de los hombres que están con la mujer le dice algo al oído, seguidamente el grupo resuelve subir a la habitación que está en el último piso.

La chica pelirroja se fija en la actividad de arriba y deja su puesto sin hacer caso de las quejas de su compañero en el bar. Empujando entre la gente ella se dedica a seguir al grupo del VIP sin perder detalle de lo que pasa.

Minutos después el grupo llega a la habitación en el último piso, dentro del cuarto hay varios inmigrantes africanos, ellos lloran y piden que los saquen de ahí.

—¿Por qué no le damos el honor a nuestra invitada de ser la primera en probar esta sangre de calidad? —dice uno de los individuos en el grupo.

—Me parece bien… —dice la chica de rojo que seguidamente agarra por el cabello a una mujer y le muerde el cuello succionando su sangre. Al terminar se lame los labios ensangrentados.

—Termina con ella, sácala de su miseria, es toda para ti. —dice otra chica con traje de lentejuelas que con una sádica sonrisa parece disfrutar la agonía de los cautivos.

Justo cuando el resto de los vampiros está a punto de alimentarse de los africanos, alguien patea y destruye la puerta. Dos latas de gas son lanzadas y la habitación se llena de humo. Los vampiros empiezan a ahogarse y sus gargantas de inflaman escupiendo abundante sangre. La chica de rojo desamarra a los inmigrantes y los va guiando hacia la salida.

La pelirroja se ha cambiado de ropa y ahora viste un traje militar negro con un escudo donde se ve en el pecho una cruz negra con dos serpientes marinas entrelazadas a su alrededor, también ha reemplazados los anteojos de pasta por lentes tácticos. La chica de rojo revisa la habitación en busca de más inmigrantes aprovechando que los vampiros están afectados por el gas de ajo.

Todos salen rápidamente del lugar, uno de los vampiros toma por la pierna a la chica de rojo pero ella se sacude y logra liberarse. Al salir la pelirroja guía a los inmigrantes hacia la salida de emergencia donde los espera un bus que los llevará a un lugar seguro.

El vehículo sale y las dos chicas se quedan, mientras tanto el humo se ha disipado en la habitación del hotel y los vampiros empiezan a levantarse, la inflamación les ha bajado un poco y con eso aprovechan para salir saltando desde la ventana.

La de rojo está distraída haciendo una llamada telefónica mientras que la pelirroja prepara su ak-47. Detrás de ellas caen los vampiros que están listos para enfrentarlas, ambas se viran y ven a sus enemigos ya a punto de atacarlas.

La pelirroja empieza a disparar a varios vampiros que van corriendo hacia ellas, la de rojo saca un arma y también dispara a sus contrincantes, las balas se alojan en los pechos de los no muertos explotando al contacto con sus corazones. La gente en los alrededores busca refugio al escuchar las balas. Quedan cinco vampiros, las dos mujeres dejan sus armas de lado y se preparan para el combate físico sacando cada una su estaca de plata.

—¿Estás lista Cate? —Le pregunta la de rojo a la pelirroja.

—Yo nací lista Alina —le contesta ella a la de rojo.

Ambas corren hacia sus contrincantes, Cate taclea a uno de los vampiros y le entierra varias veces y de forma rápida la estaca en el pecho salpicando gran cantidad de sangre en su cara, otro vampiro intenta patearla pero ella se cubre con el antebrazo y rueda hacia atrás levantándose. El vampiro lanza varios puñetazos que la cazadora esquiva incluso agachándose para que el puño de su contrincante no la toque. Mientras tanto Alina se defiende con los antebrazos de dos golpes y contesta con una patada en el estómago del vampiro que sale arrastrando los pies hacia atrás por el poder del impacto, el vampiro corre de vuelta hacia Alina y salta para darle una patada voladora, Alina se quita del camino y el no muerto falla el lance, luego corre hacia su contrincante tratando de darle con el hombro, ella contesta con otra patada, luego lo hala del cabello hacia sí misma y le da un cabezazo, luego vuelve a agarrarlo por el cabello lo atrae y le clava la estaca en el corazón.

Cate ya acabó con su contrincante que está en el suelo con el pecho perforado, ahora se enfrenta a la chica del vestido de lentejuelas que le tira varios arañazos a la cara. Cate los esquiva con mucha habilidad, ella le tira un arañazo con la mano derecha pero la cazadora aprovecha y le da un rodillazo en el estómago, luego toma su estaca y le horada el pecho varias veces hasta que le destroza el corazón. Las sirenas de la policía se escuchan a lo lejos, Cate y Alina salen rápidamente del lugar y se montan en una camioneta que para de un frenazo a recogerlas en medio de la calle.

Berlín, Alemania. Alina y Cate caminan por los pasillos de una institución en el corazón de la ciudad. Alina viste pantalones rojos, un top negro con una chaqueta roja encima. Cate tiene como siempre su traje táctico con el escudo de su familia. Juntas llegan a una sala de espera y se reportan con la recepcionista.

—Me parece que están en problemas de nuevo, su hazaña salió en las noticias otra vez. —dice la recepcionista limándose las uñas.

Cate solo contesta con un “jum”, Alina solo se ríe. Su compañera la mira con desaprobación y Alina pregunta “¿Qué?”. Cate mueve la cabeza y ambas van a sentarse a esperar a que las atiendan. Algunos minutos después un hombre vestido con saco y corbata aparece y les indica que entren.

—Como ven las he citado aquí a causa del incidente en Madrid. Les recuerdo que como organización se supone que no existimos y ustedes nos están haciendo muy visibles últimamente.

—Con todo respeto señor Maelstrom nosotras no tenemos la culpa de que esos vampiros hayan decidido atacarnos en plena calle. —dice Cate con semblante serio.

—Además nosotras salvamos a la gente alrededor, somos heroínas señor Maelstrom, no merecemos sus regaños. —dice Alina de forma muy dramática y poniéndose las manos en la cintura como si fuera un superhéroe.

—Dios, para haber nacido en 1787 eres bastante inmadura Alina. —dice el señor Maelstrom.

—La vida es muy corta para andar amargado como usted señor Maelstorm…

—Bueno si tú lo dices… —dice el señor Maelstrom.

—¡Alina por favor esto es serio! —dice Cate ya exasperada.

—No las despedimos porque la verdad a pesar de todo son las mejores cazadoras. Acabaron con más de ocho vampiros en una sola noche, bien hecho. —dice el señor Maelstrom pensativo y mirando la ciudad de Berlín desde su ventana.

—Ves no fue tan malo. —dice Alina sintiéndose victoriosa.

—Por otro lado el tiroteo que escenificaron no fue del agrado de los representantes de la Unión Europea y piden sanciones. Solo a ustedes dos se les ocurre disparar en un área hotelera y muy concurrida.

—Teníamos una misión y la cumplimos, no podemos controlar todas las cosas que suceden en el campo. —dice Cate con los brazos cruzados.

—En fin, las necesito alejadas de Europa por un tiempo así es que su próxima misión será en México.

—¿México? Pero yo pensé que Arthur se estaba encargando de Latinoamérica ¿Qué vamos a hacer nosotras en México? —dice Cate algo extrañada.

—La DLAP se encuentra ocupada y enfocada en Panamá, hay una ola de sucesos paranormales que desde hace un par de meses está azotando a la ciudad. Los agentes no se dan abasto y Arthur está muy ocupado. —dice el señor Maelstrom.

—¿Qué tenemos que hacer en México lindo y querido? recuerdo que en 1918 pasé por ahí, lindo lugar… —dice Alina recordando viejos tiempos.

—Tenemos noticias de que hay una conexión entre narcotraficantes y vampiros, es una especie de red de tráfico de personas. Se dice que los narcos le ayudan a conseguir alimento a los vampiros y a cambio ellos han ideado una forma segura de enviar droga a los Estados Unidos. En Juárez han aparecido hombres, mujeres y niños abandonados en la calle sin una gota de sangre. Ustedes van a investigar sobre el caso y a acabar con esa colaboración si es que existe. Hay algo más que deben saber, en especial tú Cate, han visto al líder vampiro llamado Johan Krauser. Sabemos que lo has estado buscando durante años, solo ten cuidado.

Cate se queda en silencio, con la mirada perdida empieza recordar y se transporta aquel verano en 2003 cuando todo cambió para ella.

Era un lugar solitario en la campiña escocesa. Ella se acercaba corriendo hacia la casa abandonada en medio de la nada donde le dijeron que estaba él luego de siete días desaparecido. Abrió la puerta que chirriaba con la fricción de las bisagras y lo encontró en la casa cubierto con un manto para contrarrestar el frío de la madrugada, las ventanas estaban tapiadas con planchas de madera.

Aún está oscuro y al ver al chico ella corre a su encuentro para ver si está bien.

—Aquí estoy Dylan, ven conmigo ya estás a salvo.

—¿Cate? ¿Qué haces aquí? Es muy peligroso. Ellos se fueron antes del amanecer y me dejaron aquí solo. Dijeron que te tenían una sorpresa pero no dejaron nada más.

—¿Te hicieron algo? ¿Estás herido?

—Solo una mordida en el brazo y me obligaron a beber sangre. Son gente muy extraña, me siento mal, es como una sed que no se me quita.

—Tranquilo podrás tomar toda el agua que quieras cuando estemos en casa.

De repente ella siente una presencia detrás de ella, una furia incontrolable la domina y mira para atrás. Se encuentra con un joven que apenas puede tener 22 años, cabello rubio, ojos celestes, chaqueta de cuero afelpada en el cuello y mostrando un físico fuerte y musculoso.

—No esperaba encontrarte aquí, definitivamente eres valiente niña.

Cate lo ataca pero el hombre detiene su puño con la mano, luego aprieta y Cate empieza a gritar de dolor, seguidamente trata de golpearlo con la otra mano y el joven detiene el golpe sin problemas y la empuja con un puntapié haciendo que se estrelle contra la pared detrás de ella.

—Se nota que eres una Gill pero, sin entrenamiento no puedes tocarme. Pensé al sentir el olor de tu sangre que me encontraría ante un desafío, es una lástima.

Cate vuelve a atacar pero esta vez el hombre usando la súper velocidad esquiva el golpe. Cate se va de frente contra el suelo cayendo aparatosamente, el joven se ríe y pone un pie sobre la cabeza de Cate.

—Tranquila, no pretendo matarte solo quería entregarte este regalo. Tu novio ha sido un excelente invitado pero ya es tiempo de marcharme, pronto va a amanecer y no quiero morir calcinado.

Dicho esto, Cate siente que la presión sobre su cabeza desaparece, se levanta y ve que el joven ha desaparecido. Cate desamarra a Dylan y juntos corren hacia afuera, ya a buen trecho el sol ha salido e ilumina el cielo con intensidad. Cate tiene a Dylan tomado de la mano cuando siente que la temperatura del muchacho comienza a subir sin control, él cae de rodillas y empieza a gritar como si se estuviera quemando. Cate no sabe qué hacer y se acerca a Dylan que le grita que corra y se aleje de él, luego el chico comienza a arder en llamas y se consume al punto de volverse solo cenizas. Cate con los ojos bien abiertos y lágrimas rodando por su mejillas se lleva la mano a la boca y arrodillada frente a los restos de su novio comienza a llorar.